¡Dios, qué calor tengo solo de recordarlo! Soy Clara, 21 años, curvas jugosas, tetas firmes y un culo que vuelve locos. Mi novio Pablo y yo salimos los sábados, hoy tocaba piscina. Llevaba semanas yendo sola, con mi nuevo bikini de dos piezas. Eh… no se lo había dicho. Pablo se quedó flipado cuando lo vio. ‘¡Estás buenísima!’, me dijo, pero noté su curiosidad. Yo… ruborizada, crucé los brazos sobre el ombligo. En el coche, le solté lo del monitor, Miguel. Un negro enorme, bodybuilder, con músculos que brillan bajo el agua. ‘Me lo recomendó para ver mi progreso’, dije, mordiéndome el labio. Pablo insistió en venir, pero yo… quería mi rato con Miguel.
En la piscina, nado con Pablo, pero mis ojos buscan a Miguel. Alto, piel oscura, polla marcada en el bañador. Hablo con él y su colega del bordillo. Pablo pregunta: ‘¿Quiénes son?’. ‘Mi monitor’, digo rápido, casi Maestro. Salgo del agua, culo empinado, y le suplico a Pablo: ‘No me sigas al curso, ¿vale?’. Me voy corriendo, coño palpitando. El curso es excusa. Miguel me hace ejercicios, sus manos en mis caderas, ‘Así, mueve el culo’. Sudor, cloro, su aliento caliente en mi cuello. La tensión sube. Miro la hora, 16:10. ‘Ven a los vestuarios’, me susurra. La razón… se va a la mierda. Deseo total.
La tensión que me volvió loca
Vestuarios mixtos, al fondo, nadie. Entro en la cabina U, él ya desnudo. Polla enorme, venosa, negra, tiesa. ‘Chúpala, palomita’, gruñe. Me arrodillo, olor a macho, salado. La meto en boca, succiono fuerte, baba chorreando. ‘Más hondo, puta’. Gime grave. Pablo… está cerca, lo sé. ‘Tu novio no cree que folles aquí’, dice riendo. Me excita más. ‘¿Te gusta mi polla?’. ‘Sí, Maestro’. Bajo el bikini, coño empapado, labios hinchados. ‘Muéstrame ese culo’. Me giro, arqueo espalda. Siento su glande en mi entrada, caliente, grueso. Empuja… ¡ahhh! Me llena, estira mi coño al límite. ‘¡Joder, qué prieta!’. Bombea brutal, piel chocando, chapoteo de mi jugo. ‘Dile al invitado que eres mi puta’. ‘¡Sí, soy tu puta, Maestro! ¡Fóllame!’. Sudor gotea, tetas rebotan, clítoris ardiendo. ‘Me corro, palomita’. ‘¡Lléname de leche!’. Explota dentro, chorros calientes, semen rebosando. Temblo, orgasmo salvaje, mordiendo labio.
Salgo, bikini arriba, semen chorreando por muslos. Coño dolorido, feliz. Pablo me espera fuera, tarde. En el coche, mano en mi pierna, toca mi braguita empapada. ‘Estás cachonda’. ‘Es el agua’, miento, abriendo piernas. En casa, follo con él, pero pienso en Miguel. Me come el coño, penetra, pero yo revivo el polvo real. Me corro gritando. Después, agotada, feliz. Le doy su tarjeta: ‘Para reformar la casa’. Detrás: ‘Hasta pronto, palomita’. Sonrío. Fatiga dulce, olor a sexo en mi piel, recuerdo quemándome. Quiero más.