Confesión caliente: Desnuda en la fiesta de los 40 de Mauricio

Me miro en el espejo una última vez. Fin de mayo, calor pegajoso. Para la fiesta de los 40 de Mauricio, me pongo esta túnica azul holgada, casi al suelo. Colores vivos, opaque total. Para complacer a mi marido, Pablo, no llevo nada debajo. Ni bragas, ni sujetador. Solo yo lo sé. Él ni se entera.

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Llegamos al piso de Mauricio y su mujer. Quince invitados ya allí. Mesa grande en medio, platos listos. Aperitivos, risas, charlas. Me sirvo vino, siento el aire rozando mi piel desnuda bajo la tela. Me excita. Cada paso, roce sutil en mis muslos, pezones duros. Pablo no nota nada.

La chispa que encendió todo

Se acaban las bebidas. ‘No te muevas’, le dice a la anfitriona. ‘Te acompaño’, digo yo. En la cocina, al fondo del pasillo. Cierro la puerta y lo empujo contra la pared. Lo beso con hambre, manos en su cuello. Me pego a él, tetas contra su pecho. Sus manos bajan a mi cintura… y tocan culo desnudo. ‘¡Puta traviesa!’, susurra, riendo.

‘¿No te gusta?’, me muevo contra él, frotando. Me aprieta las nalgas, besa feroz. Puerta se abre. Mauricio. ‘¿Qué hacéis, pareja?’, no nos ve al principio. ‘¡Ah, ya veo!’. Pablo: ‘Mira el regalo de Josefina’. Levanta mi túnica un poco. Mauricio toca, recorre… descubre. ‘¡Sin bragas, zorra!’. Río, ruborizada. Él sube la tela a la cintura, azota mis nalgas. Dos palmadas firmes. ‘¿Te duele?’. Se arrodilla, besa cada cachete. Calor sube, coño palpita.

Volvemos con botellas, yo sonrojada. Cena, más vino. Hace bochorno. Sudor bajo la túnica. Voy al baño. Veo la ducha. Me la quito, entro. Agua fría deliciosa en piel caliente. No oigo la puerta. Me giro: silueta de Mauricio tras el vidrio esmerilado. ‘¡Podrías llamar!’, fingiendo enfado. Abre de par en par. Me cubro torpe. Me da toalla. Me seco… quiero la túnica, él la quita juguetón. ‘Es mi cumple, mando yo’. Un beso en labios. Vino en cabeza, excitación. Me lleva desnuda a la sala.

Todos miran. Roja como tomate. Pablo: ‘Regalo para ti, Mauricio’. Me tumba en mesa, piernas abiertas. Pubis expuesto. Vierte champán en tetas, vientre. Frío eriza piel, río hacia coño. ‘¡A vuestra salud!’. Él lame primero. Otros siguen. Lenguas en pezones, sexo, boca. Gimo, empapada.

El clímax brutal sin frenos

Pablo: ‘Ahora fóllatela por tus 40’. Mauricio duda. Pablo: ‘¡Pantalones abajo!’. Se desnuda, polla tiesa. Apunta mi coño, entra suave. ‘Ahhh…’, gimo. Pablo me besa. Mauricio bombea, manos en tetas. Aprieto vagina, ondulo caderas. Él agarra nalgas, clava hondo. ‘¡Joder!’, eyacula dentro, leche caliente inunda. Yo exploto en orgasmo, espasmos.

Ducha juntos. Su polla revive. Me arrodillo, chupo. Glande salado, lengua en frenillo, bolas en boca. Lo trago profundo, garganta llena. Eyacula, sperma espeso baja. Rico sabor.

Vuelvo desnuda al postre. Paula, vecina, susurra: ‘Te envidio, menos calor’. ‘Quítatelo’. La llevo a cuarto, le arranco ropa. Seios firmes, culo redondo. La beso, desnuda total. Volvemos. Su marido: ‘¡Qué guapa!’. Bailes: pollas duras contra mí, manos en coño.

Orgiía en cama. Pollas en todos agujeros, lenguas, dedos. Eyaculaciones, gritos. Agotados, dormimos enredados.

Mañana, desnudos desayuno. Paula me besa en baño: ‘Gracias, qué feliz’. Recuerdo quema: deseo desatado, cuerpos sudados, olores a sexo. Aún mojo al pensarlo.

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