Confesión ardiente: Mi trío salvaje con Max y Mia en el garaje

Ay, chicas, no sé por dónde empezar. Trabajo en los parques de la ciudad, con la tierra, las plantas… y tipos como Max, que me ponen a mil solo con mirarlos. Ese día en el garaje, hacía un calor de cojones. Yo sin bragas bajo el vestido, sudando, el coño ya húmedo. Mia entró, mi amiga, la que diseña parterres y se pone cachonda con todo. Max limpiaba el camión, torso desnudo, el bulto en el short… Dios.

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Le conté lo del tigre raro, o lo que fuera, pero no salían las palabras. Lágrimas, confusión. Mia me abrazó, furiosa con Max. Sus labios en los míos… su lengua dulce, frutal. Me subí la falda, nalgas al aire, piernas abiertas. Sus dedos en mi coño, separando labios hinchados, olor a hembra. ‘Clara, estás empapada’, murmuró. Yo quería a Max también. Él nos miraba, quitándose el short. Su polla… lisa, venosa, goteando. Grande, tiesa.

La tensión que me quemaba por dentro

La tensión era insoportable. Mi clítoris palpitaba, el aire caliente olía a sudor y gasolina. Mia me lamía el cuello, yo gemía bajito. Max se acercó, su mano en mi vulva. Calor invadiendo todo. Empecé a correrme sin parar, piernas temblando. ‘Max… por favor…’, susurré. La razón se iba, solo deseo crudo.

Max me levantó, polla contra mi raja. Entró despacio, llenándome. ‘Joder, qué prieta’, gruñó. Follando fuerte, huevos chocando mojados. Mia me chupaba los pechos, mordiendo pezones. Yo arqueada, gritando. Él me embestía, salvaje, sudando sobre mí. Cambió a Mia, la puso a cuatro, metiendo hasta el fondo. ‘¡Más duro!’, chilló ella. Yo la besaba, dedos en su culo. Su coño chorreaba, polla de Max entrando y saliendo, brillante.

El clímax brutal y sin frenos

Me arrodillé, tragué su verga, salada, dura. Mia le mamaba las bolas. Él nos follaba la boca, alternando. ‘Vais a tragarlo todo’, jadeó. Explosó en mi cara, semen caliente chorros en boca, tetas. Mia lamió, yo corrí de nuevo, squirt empapando el suelo. Él nos penetró anal, primero a mí: dolor-placer, estirándome. ‘¡Aaaah, rómpeme!’, supliqué. Mia se unió, tribbing contra mí mientras él nos alternaba. Orgasmos en cadena, cuerpos pegajosos, olor a sexo denso, aliento entrecortado.

Al final, exhaustas en el suelo sucio, semen por todos lados. Max nos explicó lo de la Puerta, Janus… pero qué más da. Fatiga dulce, músculos flojos, sonrisas tontas. Recordar su polla pulsando dentro, el sabor salado, Mia gimiendo en mi oído… Aún me mojo. Quiero volver. ¿Y tú, lo harías?

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