Ay, chicas, soy Juana, siempre me he odiado el cuerpo. Antes era un palo, flaca como una jirafa, ahora… curvas que me dan asco. Tetas grandes, culo redondo, pero yo las escondo bajo sweaters gigantes. Virgen a los 21, en la uni, ni me mojo pensando en sexo. Hasta que aparece Antonio. Alto, rubio, nadador y rugbista, piel bronceada, sonrisa que moja. Me habla por los apuntes, me coge la cintura una vez que tropiezo… Uf, su mirada clara me quema.
Días enteros ruborizada. Él insiste, yo me escondo el pelo en la cara, pero… su olor a jabón y sudor me marea. Un día de abril, sol primaveral, salgo al parque a estudiar. No veo venir la tormenta. ¡Pum! Trueno, lluvia como balas. Antonio llega corriendo, mis papeles vuelan. Nos empapamos hasta los huesos. Me coge del brazo, corremos a su residencia. Bajo el toldo, me mira… Mi pelo pegado, cara al fin visible, labios hinchados. ‘Estás empapada, ven a secarte’, dice con voz ronca.
La chispa que encendió el fuego
Entro en su cuarto, temblando. Ropa pegada, mis curvas al aire. Cruzo brazos, pero él agarra una toalla. Me seca el pelo suave, despacio… Baja por la espalda, roza mi nuca. Calor sube por mi piel. ‘¿Tienes frío?’, pregunta. ‘Nooo…’, balbuceo, pero ardo por dentro. Sus manos suben mis muslos, quita cremallera de falda. ¡Plop! Al suelo. Culotte blanca chorreando. Se arrodilla, mete dedos bajo el elástico… Mi culo desnudo, redondo, firme. TiemBlo. Me quita todo: camiseta, sujetador. Desnuda total, rígida de miedo y ganas.
‘ No me mires, soy fea’, susurro, cubriéndome. Él ríe suave, me levanta la barbilla. ‘Juana, eres sublime’. Sus manos recorren: tobillos finos, piernas largas, caderas anchas, vientre suave. ‘Este culito… perfecto’. Me besa la espalda, lame columna. Gimo bajito. Frente a mis tetas: ‘Magníficas, justas para mis manos’. Las aprieta, chupa pezones duros. ¡Dios! Arqueo espalda, suspiro. Me tumba en cama, piel contra piel húmeda.
Explosión de placer sin frenos
Sus labios en los míos, lengua caliente. Me como su boca, vacío en coño palpita. Manos everywhere, lame cuello, tetas, ombligo. Dedos en mi monte, masajea. Abro piernas, clítoris hinchado. ‘Huele tan rico…’, murmura, mete cara. Lengua en labios de coño, lame despacio. Grito ahogado, caderas suben. Dedo entra suave, virgen pero mojada. Otro, estira. ‘Sigue, porfa…’, jadeo. Bombeando, chupando, exploto: orgasmo brutal, cuatro dedos rompen himen con placer-dolor. Limpia sangre con lengua tierna.
‘Quiero verte’, digo. Se desnuda: polla enorme, venosa, tiesa. La toco, piel suave, calor. La beso, lamo gota pre-semen. ‘¡Joder!’, gime él. La chupo torpe pero hambrienta, bolas pesadas. Me tumba, polla roza mi coño abierto. Entra lento, milímetro a milímetro. ‘¡Ay, qué prieta!’, gruñe. Empuja hondo, folla suave al principio. Yo clavo uñas en su espalda musculosa, huelo su sudor, siento palpitón. Acelera, embiste fuerte: polla gruesa me llena, roza paredes. ‘¡Más, cógeme duro!’, grito. Sudor gotea, tetas rebotan, coño chupa su verga. Él aprieta culo mío, lame cuello. ‘Me vengo…’, ruge, chorros calientes inundan mi útero. Yo reviento otra vez, piernas temblando.
Se derrumba sobre mí, polla aún dentro, palpitando. Le acaricio pelo revuelto, beso nuca sudada. Fatiga dulce nos envuelve, oigo su corazón galopante. Huelo a sexo, lluvia, nosotros. Sonrío al techo: adiós virgen triste. Este fuego… lo quiero siempre.