Era una tarde de verano asfixiante, el sol pegando fuerte. Sonó el teléfono y era Steve, el jefe del club de travestis. ‘Sandra, tengo cuatro nuevas esperándote, preciosas y calientes’. Mi coño… bueno, mi ano se contrajo de golpe. ‘Voy volando’, le dije, colgando con el corazón acelerado. Me encanta cuando me trae tías BCBG, super femeninas, listas para follar sin límites. Esa excitación del primer polvo, sin compromisos, solo placer puro.
Me temblaban las manos abrochándome la guêpière, metiendo las prótesis en los sujetadores 105C. Deslicé el tanga abierto, medias con costura, sujetavelas tensas. Saqué el preservativo femenino del cajón, me tumbé en la cama y lo inserté despacio en mi roseta, desplegando la corona de látex. Mmm, me hace sentir mujer total, y está listo para toda la tarde. Falda marrón oscura, blusa clara, peluca rubia al cuadrado, pestañas postizas y retoque de labial rojo. Tacones altos, salgo pitando.
La Llamada que Enciende el Fuego
Llego al club, subo las escaleras. ‘Steve, mándame la primera a la habitación Chevalier d’Éon, en bragas nada más’. Me tumbo en la cama, palpitando. Entra Betty, rubia tímida, novata total. Nuisette transparente, collant apretando su polla, maquillaje chorreante. Se queda parada, roja como un tomate. ‘Ven, preciosa’, le digo suave, quitándome falda y blusa, solo en guêpière. Se acerca temblando, yo muerdo su verga a través del nailon, la masturbo lento. Froto su glande en las fibras, se pone dura al instante. ‘Quítate el collant, cariño’. Abro las piernas, mi slip abierto muestra el ano lubricado. Ella mira hipnotizada, se agita. ‘Ven ya’, gimo.
Se lanza como loca, agarro su polla y la meto en mi fourreau. Me empala salvaje, ritmo frenético, yo me aprieto contra ella. Sus gemidos… uf, cerca. Cruzo piernas en su espalda, le meto el dedo en el culo. Se tensa, eyacula a chorros, inundándome de lefa joven y caliente. El olor a sexo llena la habitación, piel sudada pegándose. La pongo boca abajo, abro nalgas, su ano virgen aprieta. Me corro dentro, profundo.
Sale, entra Claudia, pelirroja trans domi, corsé rojo negro, botas. Juego sumisa, cubro mis muslos. ‘No temas’, saca su polla martillo, glande gordo. Manos bajo mi falda, toca la corona. ‘Quítatelo’. ‘Déjalo, tiene pinchos para tu placer’, suplico masturbándola. Cedió, se tumba entre mis piernas, empuja. ‘Más fuerte’, gimo. Va-et-vient potentes, bolas golpeando muslos, sonidos chapoteantes. Me aprieta la base de mi verga, no me deja correr. Explota en mí, yo contraigo para ordeñarla.
Explosiones de Placer sin Frenos
Dos morenas, Natacha y Sabrina, guêpières grises con encaje rosa. ‘Queremos follarte las dos a la vez’, dicen sonriendo. Masturbo sus pollas hasta endurecerlas. Natacha se tumba, me monto de espaldas, su verga entra lenta. Me estiro, invito a Sabrina. Se arrodilla, me penetra mientras me chupa la polla. Sodomizada y mamada, exploto en su boca. Luego cabalgo Natacha, Sabrina me lmea frotando glandes. La hago correr con talones en su culo, plug en su ano. Eyacula pintando mis medias de blanco.
Pongo plug para guardar la leche, voy a casa de Mirella, jamaiquina morena, piel chocolate. Déshabillé marfil, ve la mancha en mi media. ‘Ven, examino’. En su mesa médica, étriers abiertos, saca plug y preservativo rebosante. ‘¡Lleno de porra!’. Spéculum, lubrica. Me lleva al potro, 25cm plug vibra, distiende mi ano. Me lame la polla, vibración en próstata, corro sin tocarme, chorro continuo en su garganta.
Me viste latex rojo, espera en cama. Llega con harness-godzilla, su polla dentro. Me besa, pone cojines, sube mi traje. Dedo en ano, masaje próstata. Empuja el monstruo, 700g en mis riñones. Me clava, ritmo diabólico. Exploto sobre guêpière. Luego su polla real, pies en su glande, dedo pie en ano. Bolas anales en ella, monto, contraigo. Eyacula en espasmos, tiro bolas, grita.
Agotadas, sudorosas, nos dormimos abrazadas. Recuerdo su calor, olores, pollas palpitantes… uf, me mojo solo pensándolo.