Confesión ardiente: Mi Harley, el autoestopista y el coño gigante que nos consumió
Ay, chicas, aún me tiemblan las piernas al recordarlo. Fue hace unos días, cerca de París. Yo, con mi Harley rugiendo, cuero negro ajustado, nada debajo. Vi a ese francés, mochila al hombro, pulgar arriba. Alto, delgado, ojos locos de deseo. Parecía huir de algo. Le tendí el casco. ‘Sube, guapo’. Se montó atrás, sus … Read more