Confesión ardiente: follada salvaje en el parking del súper

Ambiente íntimo de boudoir

Ay, Dios… Aún me tiemblan las piernas al recordarlo. Era un martes de esos asfixiantes, con el sol pegando como un loco. Tenía que comprar croquetas para Dagobert, mi bulldog francés, porque el paquete estaba vacío y el pobre me miraba con esos ojos suplicantes. Louis, mi novio, ni se inmutaba, siempre gruñendo por todo. … Read more