Confesión: Mi vecino me devoró el coño hasta que exploté de placer
¡Ay, Dios! Acababa de mudarme a este piso con vistas al mar, sudada del jardín, saliendo de la ducha. Suena el timbre. Abro en bata y bóxer, mojado aún. Era él, mi vecino de al lado, alto, con esa sonrisa pícara. No, espera, yo era la nueva. Él abrió, todo mojado, olor a jabón fresco. … Read more