Confesión ardiente: Mi tarde de sexo desbocado con Jean-Claude y el negro Félix
¡Ay, Dios mío! Acabo de llegar a casa después de esa locura de tarde. Mi corazón late fuerte, el coño me palpita todavía. No fui al club de café-tricot, ¿sabes? Me encontré con Jean-Claude, mi amigo de treinta años. Ese cabrón siempre me ha mirado con ojos de lobo. Hoy, en la marcha del miércoles, … Read more