Confesión ardiente: Mi culo devorado en las vendimias
Otro otoño jodidamente frío. Cogí mi mochila y me fui a vendimiar en un viñedo pequeño, unos diez tíos contando al patrón. El suelo estaba cubierto de nieve helada, qué puta idea esperar tanto para recoger uvas podridas. Odiaba cargar la hota, doblar la espalda en hileras eternas. Menos mal que al final de cada … Read more