Me llamo Carla, tengo 44 años, casada con Luis desde hace 18. Tengo el pelo corto moreno, mido 1,60 y peso 53 kilos. Dicen que soy mona, aunque mi pecho es pequeño. Hace un año conté aquí mi primera infidelidad con Erik, mi amante. Muchos me pidieron la continuación. Dudé mucho, era demasiado íntimo. Pero un hombre me animó… se reconocerá.
Desde que follo con Erik hace cuatro años, soy una puta en celo. Su voz, sus caricias, su lengua en mi coño, su polla dura… todo me pone. Que trabaje con Luis en la misma oficina es el morbo total. Me inició en el culo, en exhibirme online y en público, en juguetes… Soy suya.
La llamada que encendió el fuego
Era un jueves de julio, las 22h. Niños dormidos, Luis y yo en el sofá viendo la tele. Sonó el teléfono. Fui yo.
—Hola…
—Perfecto que cogas tú, putita. Quería hablar contigo.
Era Erik. Quince días sin follar, sin noticias. Su voz grave me erizó la piel. Me temblaban las piernas.
—¿Luis está ahí?
—Sí…
—Vale, sí o no, para no alertarlo. ¿Tu coño está seco de tanta falta de polla?
—No…
—Ven sábado 20h a mi casa. Roba corta, hasta medio muslo. Te follaré todos los agujeros. ¿Lista, zorra?
—Sí…
—Pásame a tu marido.
Me sudaban las manos. Mi tanga chorreaba. Mientras hablaban, corrí al baño. Me limpié el coño empapado, me toqué el clítoris pensando en su lengua. Uff…
El sábado mentí a Luis: noche con mi amiga. Él ya lo tragaba. Me depilé el coño, solo un hilito. Roba roja corta, sexy. Luis me miró:
—¿Vas a cazar? Sin bragas…
—Estás loco, te amo —mentí, soñando con la verga de Erik.
En el coche, quité las bragas. Mi coño libre, accesible. Llegué a las 20:15. Toqué timbre, subí. Al abrir, me lancé a su cuello, beso salvaje. Pero me apartó:
—Mira, Pedro y Esteban, colegas. Pedro del último cena con Luis. Esteban de la fiesta de fin de año.
Me ardía la cara. Pedro, 26 años, alto, mono pero crío. Esteban, 40, enano, feo pero imponente. ¿Sabían lo mío con Erik?
—Encantado, Carla. ¿No viene Luis? —dijo Esteban, mirándome las piernas.
—No… —balbuceé.
Aperitivo en sofá. Yo con Erik, ellos enfrente. Piernas juntas, roba subida. Esteban devoraba mis muslos con ojos. Charla de trabajo, de Luis. Al levantarnos:
—Tu coño está listo para polla, puta —susurró Erik.
La follada brutal y el clímax
—Oh sí… no aguanto.
Cena. Erik mano en muslo, sube… roza mi coño húmedo. Suspiro fuerte. Pedro:
—Carla, no te sabía tan… sensible.
Vergüenza, pero excitada. Alcohol afloja. Esteban coquetea:
—Estás para follarte entera.
Sonreí pícara.
Sofá de nuevo. Erik besa mi cuello, boca. Mano en muslo, fuerza piernas. Cierro ojos, resisto. Alguien a mi izquierda: mano enana, de Esteban. Ceden mis piernas.
—¡La puta sin bragas! ¡Coño precioso y chorreando! —grita Pedro.
Erik mete dedos: —Excitada por vosotros. Le encanta polla.
Abro ojos: Pedro paja delante, verga tiesa. Muevo cadera. Esteban toca mi coño. Agarro su polla gorda, la meneo. Gimo. Stéphane besa feroz. Lengua de Pedro en clítoris. Jalo los tres. Clímax:
—¡Síii, qué rico! Más…
Me lamen, chupo vergas duras. Grito, corro. Palabras sucias:
—Puta, abre la boca —Esteban en sofá, polla en mi cara.
Chupo, toco huevos. Quieren más:
—Folladme ya. Quiero pollas en mi coño, reventadme.
—Te follaré el culo también. Elige dónde lecheamos.
—Pedro en boca, Erik en coño, Esteban en culo.
Pedro primero: me clava, suave al inicio, fuerte. Esteban enano pero polla potente, me hace correr solo con embestidas. Luego culos: a cuatro patas, uno en boca mientras otro en ano. Olor a sexo, sudor, piel caliente, alientos cortos.
—Ahora leche —dice Erik.
Me follan turnos. Erik grita: —¡Puta mía!
Chupo otros. Corre en coño, caliente, espeso. Esteban en mi culo: dolor-placer, grito. Me meto dedos con semen de Erik, lamo. Pedro en garganta, trago todo. Esteban al final: —¡Zorra casada, qué culo!
Agotados. Besos, Esteban me mete dedos, chorro nuevo. Vuelvo a las 4am. Luis duerme. Siento lefa goteando. Me encanta.
Pedro solo cenas. Esteban llama, acepté dos veces. Su polla fea me pone. Pronto, noche entera con él. Erik me abrió al sexo total. Gracias.