Ay, chicas, no sabéis lo que me pasó hace nada. Soy Clara, esa tía abierta que vive el sexo a tope, sin rollos. Laure, mi amor lésbico, mi amiga escort, se largó de golpe por un marrón con un cliente del consulado. El tío ese la agredió, ella le dio en los huevos y ahora presión diplomática. Se fue a Australia o na, dejándonos hechos mierda a él y a mí. Jean-Pierre, el consultor francés ese, guapo, con polla de campeonato, estaba destrozado. Yo también, pero… el deseo, uf, siempre gana.
Llego al piso esa noche, cena preparada, pero el aire pesado. Laure ya se había pirado, dejándole su tanga en la mano, ese trozo de tela húmeda que olía a su coño. Él sentado en el sofá, mirada perdida. Me siento a su lado, lloro un poco, huelo su cuello, piel caliente, sudor de nervios. ‘Ha sido una putada, ¿verdad?’, le digo, voz ronca. Su mano en mi muslo, tiembla. Siento su calor subiendo, mi chochito palpita ya. ‘Quédate conmigo, Clara, no me dejes solo’, murmura. Le beso el cuello, suave, lamo su oreja. Su aliento se acelera, corto, jadeante. Mi mano baja a su paquete, duro como piedra. ‘Te voy a follar hasta que olvides todo’, susurro, y noto su polla saltar bajo el pantalón. La tensión, joder, insoportable. Nos miramos, ojos en llamas, razón volando por la ventana. Sus dedos aprietan mi teta, pezón duro pinchando la blusa. ‘Clara… por favor…’, gime. Yo ya empapada, braga pegada al coño. Nos comemos la boca, lenguas guerreando, saliva chorreando. No aguanto más.
La chispa inicial y la tensión explosiva
Le arrastro al baño, ‘Te voy a lavar, cabrón, y luego te como vivo’. Le quito la ropa a él primero, polla tiesa, venosa, goteando pre-semen. ‘Mira esto, qué pedazo de verga’, digo riendo, la agarro, masturbo fuerte. Él me desnuda, tira mi vestido, chupándome las tetas, mordiendo pezones salados. ‘Hueles a puta buena’, gruñe. Me arranca el sujetador, tetas rebotando, pesadas, calientes. Con dientes baja mi tanga, coño depilado brillando de jugos. ‘Joder, Clara, estás chorreando’. Me mete la cabeza entre piernas, lengua en mi clítoris, chupando fuerte. Gimo alto, ‘¡Sí, lame mi coño, cabrón!’. Agua de la ducha cayendo, pero yo ardiendo. Le empujo al suelo, baño mojado, coño en su cara. Él lame como loco, dedos en mi ano, casi. Yo le trago la polla, profunda, garganta apretando. ‘Fóllame la boca’, ordeno. Saliva y agua por todos lados.
El clímax brutal y el dulce agotamiento
Salimos al salón, mojadísimos, caemos en la moqueta. Saco el champán escondido, ¡plop!, chorro en sus huevos. Él ríe, me moja las tetas. ‘Puta salvaje’, dice, y me monta. Polla entra de un golpe en mi coño, ‘¡Aaaah, joder, rómpeme!’, grito. Bombeada brutal, tetas botando, sudor mezclándose. Cambio, yo encima, cabalgo como loca, clítoris frotando su pubis. ‘Córrete dentro, lléname de leche’. Él aprieta mi culo, dedo en ano. ‘Voy a… ¡joder!’. Eyacula fuerte, caliente, mi coño rebosando. Yo sigo, orgasmo brutal, squirt chorreando. 69 después, su semen en mi boca, mi crema en la suya. ‘Trágatelo todo’, gemimos. Agotados, follada épica, piel pegajosa de champán y fluidos, olor a sexo puro.
Caemos jadeando, cuerpos entrelazados, risas cansadas. ‘Ha sido… increíble’, murmura él, besándome el hombro sudado. Yo acaricio su polla flácida, aún tibia. ‘Para olvidar a Laure, ¿eh? Pero esto nos une más’. Fatiga buena, músculos temblando, coño palpitando con su semen dentro. Recuerdo cada embestida, el sabor salado, sus gemidos roncos. Laure se fue, pero esta noche nos follamos como animales. Mañana duele menos. Os juro, chicas, vivo así, sin tabúes. ¿Queréis más?