Confesión: La noche en la piscina donde un desconocido me folló hasta el amanecer

Ay, chicas, no sé por dónde empezar… Estaba en el pool house de la casa de mis padres, enorme, todo lujo. Noche de agosto, luna llena iluminando todo. Yo, completamente desnuda, caminando sobre el azulejo frío que me erizaba la piel. Salí, la brisa fresca me rozaba los pezones duros, y me acerqué al trampolín. Miré mi reflejo en el agua quieta. Dios, qué guapa… Piel suave, tetas firmes y redondas, bajé la vista por mis curvas, mis caderas… y mi coño. Ayer me lo había depilado todo por primera vez. Puse los dedos en el monte de Venus, lo acaricié… Mmm, esta suavidad me flipa, creo que me quedo así para siempre.

Dejé de mirarme, levanté los brazos, estiré el cuerpo y salté. Me encanta nadar de noche, sola, tranquila. Crawl, mariposa, espalda… media hora de puro relax. Luego, me hundí, flotando en el silencio bajo el agua. Pero… un presentimiento. Abrí los ojos y ahí estaba: la silueta de un tío, quieto al borde. Parecía… desnudo. Subí despacio, el agua chorreando de mi cara, y lo miré. Sí, pelado total. Y su polla… empezaba a endurecerse, apuntando hacia mí. ¿Quién coño era? Nunca lo había visto. Pero… joder, sentí un calor subiendo por mi vientre. Lo quería. Dentro de mí. Ya.

La chispa que encendió todo

La tensión era insoportable. Mi coño palpitaba, húmedo. Me acerqué nadando, salí por la escalera, empapada, pelo pegado a la espalda. Ni una palabra. Caminé hacia él, silencio total, y lo besé. Fuerte. Mi cuerpo contra el suyo, su polla dura contra mi tripa. Saqué la lengua, la enredé con la suya… ‘Más’, le dije sin palabras. Él jadeaba, aliento caliente en mi boca.

Bajé la cabeza, lamí su pecho musculoso, ancho. Olía a hombre, a sudor fresco. Bajé más, lengua por su vientre plano, siguiendo esa línea de pelos hasta su polla tiesa. La miré… gruesa, venosa. La metí en la boca. Me llenaba entera. Mano derecha subiendo y bajando, izquierda en sus huevos, masajeándolos. Los chupé, lengua en el escroto, esa raya sensible hacia su culo. ¿Se dejaría? Bombeé más rápido, mi coño ardía, chorreaba.

Me tumbé en el azulejo frío, abrí las piernas. ‘Cómeme’, le rogué con la mirada. Se arrodilló, besó mis labios hinchados. Grité: ‘¡Sí!’. Manos en su cabeza, no pares. Me incorporé, lo miré fijo: quiero tu polla en mi boca. 69 perfecto. Yo chupando su verga, él devorando mi clítoris. Dedos suyos en mi coño, luego uno en mi culo virgen. Limpito, pero apretado. Se coló, suave… joder, placer brutal. Yo hice lo mismo: dedo mojado en su ano. Se contrajo, pero lo metí. Gimió contra mi coño. Le moví el dedo mientras mamaba, él tres en mí, lengua en clítoris. Orgasmos subiendo… exploté. ¡Aaaah! Cuerpo temblando, el mejor de mi vida.

El clímax brutal y el dulce agotamiento

Aún jadeando, él encima. Boca en la mía, polla hundiéndose en mi coño empapado. Hasta el fondo. Contraía mis paredes, follándome fuerte. Piernas alrededor de sus caderas, siguiendo su ritmo. Segundo orgasmo, rápido, brutal. ‘¡Para!’, le dije con ojos. Entramos al agua, yo de perrito en el borde bajo. Me folló el coño, pero… sacó, puso en mi culo. Ojos como platos. Dolor al principio, pero me relajé. Entró centímetro a centímetro, caliente, grueso. Va-et-vient potentes. Tetas contra azulejo frío, tercer orgasmo me partió.

Cuerpo al límite, pero lo quería correrse. Me giré, mamada profunda. Sabor a mi coño y su culo. Dedo en su recto, bolas en boca. Tembló… ¡y explotó! Leche caliente llenándome la boca. tragué todo, salada, deliciosa. Le besé, lengua con su corrida.

Fatiga total. Él me cargó al transat, peinador encima. Dormí como muerta. Desperté sola, sin nombre, sin nada. Solo recuerdos: su polla en mi culo, orgasmos locos, olor a sexo en el aire. Aún me mojo recordándolo. ¿Volverá? Ojalá.

Leave a Comment