Acabo de ducharme, el agua caliente quema mi piel irritada. Mi coño rasurado palpita, lleno de su semen. Carlos, mi marido, duerme en el sofá. Yo me meto desnuda en la cama, exhausta. Cierro los ojos y revivo todo…
Miguel, mi cliente fiel de la perfumería. 65 años, elegante, gris en las sienes, siempre sonriente. Hacía tres años que me pedía a mí. Charlas coquetas, risas. Me invitó a comer. Pensé: es viejo, inofensivo. Acepté. Cubano delicioso, vino blanco. Hablaba de viajes, me escuchaba. Me sentía viva. Una vez por semana, un mes entero. La semana pasada, lo invité a casa en mi día libre. Jueves, 12h. Sin Carlos.
La chispa inicial y la tensión que estalla
Llega puntual, flores, beso casto. Yo en vestido burdeos, escote sutil, sin sujetador. Apéritif con vino. Charlamos en el sofá, luego cocina. Terminamos dos botellas. Estoy mareada, risas tontas. Él lava platos, yo me apoyo en él. Volvemos al salón, café. Su mano roza mi pierna. Me besa. Su lengua suave, cálida. Dudo… pero respondo. Sus manos suben, aprietan mis tetas. Pezones duros. ‘¿Te gustan mis caricias?’, susurra. ‘Sí… pero esto está mal’, balbuceo. Él ríe: ‘Llámame de tú’. No, el usted me excita más.
Me chupa los pezones, mordisquea. Mi coño arde, muevo caderas contra el tanga. Me quita el vestido, admira. ‘Ecarte las piernas, preciosa’. Obedezco, mi chochito con pelitos finos al aire. Se arrodilla, besa rodillas, sube lento. Lengua en clítoris, lame labios, mete dedos. Gimo fuerte, orgasmo brutal. Sabor salado en su boca, mi jugo chorrea.
Le devuelvo: beso torso, bajo pantalón. Polla enorme, dura, huevos pesados. La mamo saliva goteando, chupo huevos, él me folla la boca. ‘Quiero meterme en ti’. Me tumba, entra despacio. Lleno total, alivio inmenso. Bombeada profunda, masajea tetas. Acelera, yo grito: ‘¡Más!’. Jugo tres veces, él eyacula dentro, caliente, espeso.
El acto brutal y el dulce agotamiento
‘Tu coño sería perfecto rasurado’. Insiste. Vamos al baño, mousse de Carlos. En salón, tijeras, espuma fría pica. Rasura labio a labio, ano incluido. Lengua en mi culo nuevo, suave. Me miro al espejo: liso, excitante. Me masturbo, él se pajea. ‘Fóllame otra vez’. En misionero, siento cada vena. Levrette, pica hondo: ‘¡Te gusta la polla del viejo!’. ‘¡Sí, rómpeme el coño!’. Tres orgasmos más.
Última ronda: 69, lamo su culo oloroso, él mi clítoris. Dedos en ano mío. Luego, ‘Quiero tu culo’. ‘No…’. Pero entra lubricado con mi leche. Dolor dulce, llena. Bombeada feroz: ‘¡Te encanta por el culo!’. Grito orgasmos, él inunda mis tripas. Nos reímos, sudados, pegados.
19:30h. Llama a Carlos por pizzas. Cambio sábanas manchadas. Miguel ducha, se va. Su semen sale de mi culo goteando al coño. Me visto. Carlos llega, beso, pizza. Me manosea, nota coño liso: ‘¡Rasurado!’. Miente: ‘Para ti’. Me folla, duele quemazón. Simulo gozo, mezcla leches. Se duerme. Ducha larga, cuerpo adolorido pero feliz. Recuerdo su polla gruesa, olores, gemidos. Culpable… pero quiero más.