Confesión ardiente: Mi orgía salvaje en el squat con el profeta negro

Tengo 26 años, ojos azul grisáceos, 1,80 m, tetas firmes en pera, 90C, pelo rubio largo hasta las nalgas. Camino al bus con dos almohadas viejas para un squat. Son las 7:02, sol calentando mi piel. Olvido las prisas del trabajo con clientes suizos. Me visto sexy: falda escocesa corta, braguita de encaje, medias de rombos, sujetador push-up negro, tacones que me hacen reina.

Entro al squat, pasadizo sucio, basura por todos lados. Un niño negro con pelo afro me sonríe, señala arriba. Subo, sala con hombres en djellabas sentados, miradas fijas. Uno grita en lengua rara. ‘¡Ven!’, voz grave desde adentro. Paso, entran conmigo. Piso mullido, penumbra, olor a incienso espeso. Un coloso ebony, 2 metros, sarong naranja, kufi ridículo en su cabeza enorme. Mano gigante con vela rosa. ‘Te esperaba’. Balbuceo, traigo almohadas. Niño dice: ‘Arrodíllate ante el profeta’. Curiosidad pica. Me inclino, pongo almohadas. Sus ojos en mi escote. ‘Patricia, ¿quieres saber tu destino?’. Digo sí, humo del narguile nubla todo.

La chispa inicial: tensión que quema

‘Prepárala, Abdurajmán’. Niño trae túnica blanca chica. Paravent de lamas, me ve mientras me desvisto. Tacones fuera, chaqueta, falda… tetas libres. ‘Desnuda debajo’. Temblando, quito sujetador, medias, braguita. Túnica no tapa nada, coño liso asoma. Salgo encorvada, manos tirando tela, nalgas al aire. Abdurajmán mira. Me arrodillo. Me da bissap blanco, áspero, metal. Plato grabado: mujer follada por dos, monos con pollas tiesas. Pánico, pero fumo narguile. Cabeza gira, pelo suelto roza culo. Manos en mi chongo… toco bulto en su sarong. Levanto tela: polla monstruosa, venosa, negra. Labios rozan glande. ‘Mmm…’. Mano en nuca empuja. Boca abierta, lengua lame, chupa como helado chocolate. Túnica cae, tetas fuera, duras.

Caresses en tetas, Abdurajmán lame pezón. Gritos ahogados, más sombras: hombres desnudos. Boca en polla profeta, mano derecha pajea otra, izquierda otra. Besos cuello, lengua calva entre piernas lamiendo clítoris hinchado, olor a sexo moja todo. ‘¡Joder, qué rico!’. Gimo, coño palpita, jugos corren. Quiero polla ya. Profeta eyacula chorros calientes, salados, trago lo que puedo, resto chorrea abdomen. Chauve me hace correrme: lengua en ano, clítoris chupado. Piernas tiemblan.

El clímax brutal: pasión sin frenos

Me sientan en Abdurajmán, espalda, polla gruesa embiste culo sin aviso. ‘¡Ahh!’. Dedico clítoris al blanco, pero sube piernas, me empala coño. Doble follada, ritmos locos. Manos pajean dos magrebíes, chupan pollas, semen en boca. Tres negros: uno flojo se va. Chauve intenta doble anal, duele, acaba en boca: ‘¡Puta, traga!’. Dos negros me alzan, piernas abiertas, uno me folla de pie, tetas rebotan, pelo tapa. Culbuto a perrito. Otro meto polla-bolsa entera en boca. Golpes brutales, semen lengua mezclada. Abdurajmán revive con dedo en culo, me folla alternando agujeros, acaba en nalgas calientes.

Agotada, semen por todos lados, piel pegajosa, olor almizcle. Me visto tras paravent, piernas flojas. Profeta: ‘Tu destino no hoy’. Salgo, luz ciega. Chica rubia entra, la ‘verdadera Alice’. Camino a casa, coño dolorido, culo ardiendo, tetas sensibles. Recuerdo pollas estirándome, corridas calientes, orgasmos salvajes. Tiemblo aún, como niña con bolígrafo en cuello… o cigarros papá entre piernas. Mi secreto quema, deseo más.

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