Ay, chicas, no sé por dónde empezar. Soy Lola, tengo 18 años, española hasta la médula, y vine a París por los Juegos Olímpicos. Todo por él, Brandon, ese decatleta americano que me volvió loca desde los JJOO de Tokio. Lo vi saltar, su cuerpo sudado, músculos perfectos… Desde entonces, posters en mi pared, capturas de sus fotos, zoom en su paquete. Esta noche de la ceremonia de apertura, las estrellas se alinearon. Me colé en el village olímpico con ayuda de un guardia tierno, corazón de oro. Esperé en su habitación, crop-top ajustado, corazón latiendo fuerte.
La puerta gira. Entra él, alto, bronceado, olor a sudor fresco del desfile en el Sena. Me ve, furioso. ‘¿Qué coño haces aquí? ¡Necesito dormir!’ Grito disculpas, le ofrezco agua. Nuestros ojos se cruzan… Esa mirada. Siento mi coño humedecerse al instante. Él se acerca, respira pesado. ‘Eres… jodidamente sexy’. Sus manos en mi cintura, piel caliente contra la mía. Beso salvaje, lenguas enredadas, sabor a menta y deseo. Manos bajan, aprieta mi culo. ‘No puedo… tengo competición’, murmura, pero su polla ya presiona contra mi muslo, dura como piedra. Yo gimo, ‘Fóllame, Brandon, por favor…’. La tensión es insoportable, razón volando por la ventana. Nos arrancamos la ropa, pechos libres, tetas duras rozando su pecho.
La chispa que encendió el fuego
Caemos en la cama. Su boca en mis pezones, chupando fuerte, mordiendo suave. ‘¡Ay, sí!’. Bajo la mano, agarro su polla enorme, venosa, palpitante. La acaricio, pre-semen en la punta. Él gruñe, mete dedos en mi coño empapado. ‘Estás chorreando, puta caliente’. Dos dedos, tres, me folla con la mano, clítoris hinchado. Grito, arqueo la espalda. Él lame mi cuello, olor a sexo llenando la habitación, sudor mezclado. Me pone a cuatro patas, culo en pompa. ‘Quiero tu coño primero’. Empuja, entra de golpe. ¡Joder! Llenándome toda, polla gruesa estirándome. Bombeos salvajes, huevos golpeando mi clítoris. ‘¡Más fuerte, coño!’. Cambio, yo encima, cabalgo como loca, tetas rebotando, sus manos amasando. Orgasmo me parte, chorro caliente, piernas temblando.
Explosión de placer y éxtasis final
No para. Me come el coño, lengua experta en mi clítoris, dedos en el ano. ‘Prueba mi culo…’, susurro jadeante. Lubrica con mi jugo, empuja lento. Duele rico, entra entero. ‘¡Qué ano tan apretado!’. Me folla anal, profundo, mano en mi clítoris. Otro orgasmo, grito ahogado en la almohada. Él acelera, gruñe ‘Me corro…’. Chorrea dentro, semen caliente inundándome. Colapso sobre él, cuerpos pegajosos, respiraciones entrecortadas.
Horas después, amanecer. Agotados, felices. Él duerme, yo acaricio su polla flácida, recordando cada embestida. Olor a semen y sudor en las sábanas. Cansancio dulce, coño dolorido pero satisfecho. ‘Fue… inolvidable’, le digo al oído. Sonríe dormido. Mi noche olímpica, pasión total. Aún siento su calor dentro de mí.