Ay, chicas, aún me tiemblan las piernas al recordarlo. Soy Lola, y os cuento esto como si acabara de pasar. Salía de una tienda, distraída, y ¡zas! Choco de frente con él. Rafael. Sus manos me sujetan la cintura para que no caiga, mi falda larga se sube un poco, dejando ver mis muslos. Siento su calor a través de la ropa fina. ‘Perdón, ¿estás bien?’, dice con voz ronca. Levanto la vista, ojos verdes intensos, sonrisa pícara. ‘Sí… gracias’, balbuceo, el corazón latiendo fuerte.
Me invita a un café cercano para ‘disculparse’. Son las cuatro, perfecto para un helado. Nos sentamos, pedimos lo mismo sin consultarnos: vainilla cremosa. Hablamos… y hablamos. Él cuenta de su ex, Mariana, una caprichosa que lo volvía loco. Yo, que soy callada, suelto todo: mis gustos, sueños, hasta que admito que siempre me gustó. Su rodilla roza la mía bajo la mesa. No la aparta. El aire se carga, su mirada baja a mi escote. Siento mi coño humedecerse, el calor subiendo por el vientre. ‘Eres distinta… reposante’, murmura, su mano sobre la mía. El pulso se acelera, pezones duros contra el sujetador. Quiero besarlo ahí mismo, pero… ‘¿Vienes a mi piso? Está cerca’, dice. La razón grita no, pero el deseo manda. Asiento, piernas flojas.
La chispa inicial y la tensión insoportable
Llegamos jadeando, besos en el ascensor. Puerta cierra, y explota. Me arrastra al sofá, manos por todas partes. ‘Quítate todo’, ordena. Obedezco, temblando. Mi piel arde bajo sus dedos. Me besa el cuello, chupa tetas, muerde pezones. Gimo, ‘¡Rafael…!’. Baja, lengua en mi coño empapado. ‘Estás chorreando, puta’, gruñe lamiendo clítoris. Chupo su polla dura, venosa, salada. La trago hasta la garganta, él gime ‘¡Joder, sí!’. Me pone a cuatro patas, orejeras bajo barriga, culo en pompa. Lubrica su verga, roza mi ano. ‘¿Quieres mi polla en tu culo de zorra?’, pregunta. ‘Sí… fóllame el culo’, suplico, perdida.
El clímax brutal y el dulce agotamiento
Empuja despacio, el glande abre mi agujero virgen. Duele delicioso, quemo por dentro. ‘¡Ahhh!’, grito, él jadea ‘¡Qué apretado, coño!’. Entra centímetro a centímetro, lleno mi recto. Huele a sexo crudo, sudor mezclado. Empieza a bombear, lento luego feroz. Plaf, plaf, contra mis nalgas. Froto clítoris frenética, doble placer. ‘¡Más fuerte, métesela toda!’, pido. Él agarra caderas, martillea sin piedad. Siento bolas golpeando mi coño, su aliento caliente en espalda. ‘Eres mi puta anal, Lola’, gruñe. Grito orgasmos, él eyacula dentro, chorros calientes desbordando mi culo. Colapso, exhausta.
Ahora, tumbada boca abajo, culo goteando semen, él acaricia mi pelo. ‘Ha sido… increíble’, susurro, voz ronca. Ríe bajito, besa mi hombro. ‘Tú eres perfecta, no como las otras’. Nos abrazamos, piel pegajosa, olor a folla intensa. Cansancio feliz, músculos doloridos, pero sonrisa tonta. Ese recuerdo quema aún: su polla abriéndome, el placer prohibido. Vivo mis deseos al 100%, chicas. ¿Y vosotras?