Ay, chicas, aún me tiemblan las piernas al recordarlo. Fue el otro fin de semana, con Yves, mi amor. Fuimos a la piscina, espacio relax, hammam, sauna… Todo empezó inocente. Nadamos un rato, sudamos en el hammam con sabon negro, la piel caliente, pegajosa. Luego, sauna vacío. ‘Vamos a lo finlandés’, dice él, quitándose el bañador. Yo, nerviosa, eh… pero sola, me lo quito también. Mi coño ya un poco húmedo del calor.
Diez minutos y entra una pareja. Él, 35, fuerte; ella, rubia tetona, 24. Se quitan todo sin drama. ‘No os preocupéis’, dice él. Admiro sus tetas firmes, pezones duros. Yo miro la polla depilada de él, gruesa, colgando. Tensión ya. Salimos al agua fría, desnudos, piel erizada. Nos invitan al spa. Bullas masajeando cuerpos. Dos chicas con bikini nos miran sorprendidas cuando nos metemos desnudos. Se van, pero con ojos golosos.
La chispa que todo lo encendió
Hammam vacío otra vez. Nos desnudamos de nuevo. Calor asfixiante, sudor chorreando por mi espalda, entre los muslos. Él se tumba, ella le unta sabon, masajea todo: espalda, culo, piernas. ‘Hacedlo’, dice. Yo masajeo a Yves, torpe al principio. Toco su polla, dura ya, venosa. La retiro, pero él gime bajito. Luego, vuelta: ella le masturba, él eyacula sin penetrar. ‘Método anticonceptivo’, guiña.
La tensión me come. Mi clítoris palpita, coño empapado, olor a sexo flotando. Razón gritando ‘para’, pero deseo manda. ‘Ahora nosotras’, dice ella. Yves me masajea: cuello, tetas… dedos en mi coño, uno, dos, tres. Grito, me corro fuerte, jugos chorreando por sus dedos. Olor almizclado, aliento corto, piel ardiendo.
Ahora el acto. Body-body. Ella sobre él, frotando tetas, coño en su polla, sin meter. Yo miro, voyeur, polla de Yves tiesa rozándome. Cambio: yo tumbada boca abajo, Yves masajea mi culo, dedos en ano. Gimo ‘sí, más’. Boca arriba, pellizca pezones, lame. Tres dedos en coño, bombardeo clítoris con pulgar. ‘¡Fóllame con la mano!’, suplico. Me corro otra vez, chorros calientes, piernas temblando.
El clímax brutal y sin control
No aguanto. ‘Coge mi polla’, pide Yves. La chupo, saliva goteando, bolas en mano. Trago hasta garganta, arcada pero sigo. Él gruñe ‘me corro’. Leche caliente en boca, amarga, trago y beso a Yves, compartiendo sabor. Ella monta a él, coño frotando polla, él la llena de porra. Olor espeso de semen, sudor, coños.
Agotadas, tumbadas, respirando jadeantes. ‘Ha sido… increíble’, dice ella. Yo asiento, coño palpitando aún. Nos enjuagamos, vestuario. Bar: ella confiesa masajista erótica, 120€ sesión, sin follar pero roces totales. ‘Sin condón, ciclos naturales’, dice. Me excita más.
Regreso con Yves, agotada feliz. Cama, cuerpos pegajosos, recuerdo vívido: calor sofocante, gemidos, lefa en piel. ‘¿Qué ha pasado?’, pregunta. ‘Pura locura’, susurro, besándolo. Sueño profundo, soñando pollas, coños, orgasmos infinitos. Aún huelo a sexo.