Confesión: Perdí el Control con Cinco Negros en la Fiesta de Mamadou

Ay, chicas, aún me tiemblan las piernas al recordarlo. Soy Leticia, 18 años recién cumplidos, morena con pelo hasta los hombros, ojos verdes claros y un cuerpo que vuelve locos: 88-60-88. Llevo tres años con Paul, mi único hombre, y lo quiero con locura. Soy de las que van a misa, pero a veces me pongo vaqueros bajos o faldas cortitas que marcan curvas. Esa noche, fiesta de cumpleaños de Mamadou, hermano de mi nueva amiga Carolina. Él, 25 años, negro alto y fuerte, nos llevó al centro comercial dos días antes y me invitó. Paul trabajaba, así que fui sola. Me puse jeans ajustados y camiseta holgada, para no llamar mucho la atención.

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Llegamos a las ocho, la casa ya vibraba con música y gente bailando. Presenté a los padres de Carolina, divorciados pero majos. Yo apenas bebí un par de copas, no aguanto el alcohol. Carolina ya iba pedo. A las tres de la mañana, quedamos en el jardín: Mamadou, su padre, tres colegas suyos, todos negros de más de 25, Caroline, Manon y yo. Caroline se fue a dormir. Manon, gogo-dancer, les hizo un show. Se quitó la blusa, bailó en sujetador sobre el regazo de Mamadou, besito y se largó: ‘Buenas noches, chicos, no os calentéis mucho. Leti, no te quedes’.

La chispa que encendió todo

Silencio. Cinco tíos mirándome, cachondos perdidos, oliendo a sudor y alcohol. ‘Estoy muerta, me voy’, dije. Mamadou me cogió la mano: ‘Venga, es mi cumple, quédate un rato’. Uno que me tiró los tejos antes sonrió: ‘Haznos un baile como Manon y te dejamos’. ‘¡Eh, que no soy pro!’, bufé. Pero insistieron. ‘Vale, pero corto, nada de quitarme nada ni sentarme encima’. Puse música bajita. Empecé a moverme, caderas lentas, sintiendo sus ojos clavados. Mamadou: ‘Siéntate en mis rodillas, porfi, regalo de cumple’. Dudé… pero me acerqué, bailando frente a él. Sus manos en mis caderas subieron a tetas. Calor. Mi coño palpita. ‘No… espera…’, murmuré, pero guié sus manos bajo la camiseta, al sujetador. Masajea mis pezones duros. Intenta besarme, giro la cara, pero sonrío. Otro me llama: ‘Ven aquí’. Me paso a su regazo, de espaldas. Su lengua en mi cuello, mano en teta. Me quita la camiseta. Vergüenza, pero excitada. Levanto brazos. Su papá dice: ‘Bésala’. Me gira la cara, beso profundo, lengua dentro. Mano en mi braga, dedos rozando clítoris. Otros se acercan. Dos bocas chupan mis tetas, pezones erectos. Desabrochan jeans. Ya no hay vuelta atrás. Quiero esto. Mi razón se rompe.

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