Confesión: Mi trío ardiente con Pablo y mi amiga Sofía

Ay, chicas, ¿quién iba a decir que una noche de chicas acabaría así? Sofía, mi amiga de toda la vida, soltó que no había follado en cinco años desde su divorcio. La miré, pobrecita, tan guapa y tan sola. Yo, que vivo el sexo a tope con Pablo, mi amor, no pude callarme. ‘Tía, tienes que mover el culo, vive’, le dije. Pero ella, ‘ya no sirvo para esto’.

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Al día siguiente, en la cama con Pablo, bromeé: ‘Oye, podría echarle una mano a Sofía, ¿no?’. Él se rio, pero vi el brillo en sus ojos. Soy celosa, eh, pero curiosa. Fantaseo con tocar a una mujer, sentir sus tetas endurecerse, su coño húmedo. Dos semanas después, en otra noche de chicas, con unas copas, se lo propuse. ‘Sofía, ¿y si los tres…?’. Ella dudó, pero el deseo ganó. ‘Vale, pero cena primero, a ver si conectamos’.

La chispa que todo lo encendió

El viernes, en el restaurante, llega Sofía en taxi. Se quita el abrigo y… uf, falda corta gris, piernas suaves, culo redondo, jersey blanco apretado con tetas perfectas. Todo en ella es redondo, jugoso. Me siento al lado de Pablo, mi mano baja a su polla bajo la mesa. Se pone dura al instante, latiendo. Sofía nos pilla, ríe: ‘¿Mis tetas te gustan, Pablo?’. Él se sonroja, ‘eres preciosa’. La tensión sube. Hablamos de sexo, ella confiesa haber comido coño dos veces. ‘Es suave, pero me falta polla’. Mi coño palpita, huelo mi propia humedad. No aguanto más. ‘¿Seguimos en casa?’, digo. Ella: ‘Con vosotros, sí’.

Llegamos, luces suaves, vino frío. Me acerco a Sofía, la beso suave… luego hambrienta. Nuestras lenguas se enredan, su aliento dulce con vino. Mi mano baja a su culo, lo aprieto. Ella gime bajito, empuja su vientre contra el mío. Pablo mira, su polla a punto de reventar los pantalones. ‘Bienvenida, Sofía’, dice él, la besa. Su piel caliente, tetas apretadas contra su pecho. Yo: ‘Pablo, ayúdame a quitarle la falda’. La subimos, tanga empapada. Olor a coño excitado llena el aire.

La explosión de placer sin frenos

Sofía se arrodilla ante Pablo, baja su cremallera. ‘¡Qué polla tan bonita!’, agarra su verga dura, la menea lento. Precum brota, brilla. Yo me desnudo, tetas libres, pezones duros. La tumbo en la cama, le quito el jersey y sujetador. Tetas redondas, areolas grandes rosadas. Las chupo, muerdo suave. Ella jadea, ‘sí, Joh… Carmen, lame’. Pablo detrás, su polla roza su espalda. Nos turnamos en sus tetas, chupamos, pellizcamos. Ella tiembla, coño chorreando.

Yo me tumbo con ella, dedos en su coño depilado, resbaladizo. ‘Estás empapada’, le digo. La penetro, froto su clítoris. Gime fuerte, caderas arriba. Pablo se une, lame su ano. Ella explota: ‘¡Me corro!’. Yo sigo, dedos dentro, hasta que grita. Ahora Pablo: yo guío su polla gorda a su coño. Entra fácil, chapotea. Él la folla lento, luego bestia. ‘¡Sí, fóllame fuerte!’, grita Sofía. Sudor, pieles chocando, olor a sexo crudo. Yo beso su boca, aprieto sus tetas. Pablo gruñe, acelera, la machaca. Ella se corre otra vez, coño apretando su polla. Él eyacula dentro, chorros calientes. Caemos exhaustos.

Después, la llevo a casa. ‘Ha sido perfecto, pero no repito. Sois amor puro, yo solo visité’. Me besa, mano en mi coño aún húmedo. Vuelvo, Pablo espera en nuisette. Lágrimas en mis ojos: ‘Lloré de verte follarla, tus músculos tensos, pura belleza’. Nos abrazamos, follamos lento, recordando. Cansancio feliz, piel pegajosa, sabor a sexo en la boca. Uf, qué noche… aún me mojo pensándolo.

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