Confesión caliente: El ajedrez gigante que me hizo perder el control
Ay, chicas, no sabéis lo que me pasó el otro domingo. Yo, Marta, una tía de 35 años, abierta como el primer día, con mi vida de soltera en esta ciudad costera. Todo empezó con ese maldito tablero de ajedrez gigante en la Plaza del Mercado. Muevo un peón, y al día siguiente, ¡zas!, alguien … Read more