Confesión ardiente: Mi polvo prohibido con el enemigo de Verona

Mujer en lencería

Ay, chicas, aún tiemblo al recordarlo. Fue en esa fiesta loca en casa de mis padres, los Capulet. Verona bullía de calor esa noche, y el aire olía a sudor y lujuria. Tenía 18, llena de curvas, mi coño palpitando por algo prohibido. Entró él, Romeo, el Montesco de 19, ese cabrón arrogante con ojos … Read more