Confesión ardiente: cómo un labrador me llevó a follar como loca esa noche
Eran las siete y pico, Plaza Nueva en Bilbao. Caminaba cabreada, dejando atrás el coche de ese idiota de mi ex. La puerta se abrió mientras rodaba lento, grité un par de tacos y salí disparada. Casi me caigo, pero él paró. ‘¡Vuelve, joder!’, berreaba el capullo. Ni le miré. Solo quería alejarme. Mis tacones … Read more