Confesión ardiente: Mi orgía prohibida en el convento con novicias cachondas
Estaba sentada frente al espejo, mirándome desnuda. Mis tetas grandes, aún firmes, con pezones duros. Me toqué despacio, sintiendo el calor subir. El coño ya húmedo, labios hinchados. Metí un dedo… ay, qué rico. Pensaba en mi hija, en lo que habrá hecho con el cardenal y esa monja puta. Pero el deseo me quemaba. … Read more