Confesión ardiente: Desperté con ganas de pipí y acabé con la polla en el culo

Mujer en lencería

Ay, chicas, aún me tiemblan las piernas al recordarlo. Me desperté al amanecer en mi clarera, con la vejiga a reventar. Salí de la tienda sigilosa, el aire fresco me erizó la piel desnuda. Y ahí estaba él, el enano Gardain, en la linde, soltando su chorro grueso contra un árbol. Me quedé paralizada, roja … Read more