Hace meses que follo con David. Es mayor que yo, con hombros anchos, alto y musculoso. Me derrito cuando me abraza, apoyo la cabeza en su hombro y siento paz. Nuestra primera vez fue puro fuego. Hacía tanto que no probaba hombre… el deseo nos comía vivos. No pude resistir.
Nos vemos cada dos semanas, a escondidas. Él casado, con hijos grandes. A veces un café, un paseo por el bosque que acaba en la hierba fresca, abrazados. O en su casa, si hay suerte. Compartimos risas, ideas… pero el sexo es lo que nos une. Hoy tengo cita con él. Estoy nerviosa, feliz. Me preparo para volverlo loco. A su petición, me depilé el coño entero. Primera vez. Usé crema, careful con las labios… pero se coló un poco, quemó. Enjuagué, y ahora… ay, está suave, desnuda. Miro mi monte de Venus, mis labios rosados. Me excita verla así, tan expuesta.
La chispa que enciende el fuego incontrolable
Hace un calor de muerte, 35 grados. Me pongo un vestidito corto de algodón, escotado, sin sujetador. Mis tetas grandes se marcan. Solo una tanguita fina… al rozar mi coño depilado, un cosquilleo me sube por el cuerpo. Gota de perfume y salgo. Llego sudando un poco.
David me espera en la terraza, en slip corto. Su torso peludo, piernas fuertes… mi vientre se contrae, el corazón late fuerte. ‘¡Cuánto te extrañé!’, digo. Charlamos de plantas, sudamos bajo el sol. Entramos. Nos abrazamos. Su calor me envuelve. Nuestras bocas chocan, lenguas enredadas. Me chupa las orejas… uf, soy sensible ahí. Tiemblo entera. ‘Quítate eso’, murmura, bajando mi vestido. Mis tetas saltan, blancas y pesadas. Las amasa, pellizca pezones. Río nerviosa. Sus manos bajan, quita la tanga. Dedos en mi coño… estoy empapada. ‘Estás chorreando’, dice. Me arqueo contra él. Mi mano en su slip: polla tiesa, sin calzoncillos. La agarro, acaricio huevos llenos. La meneo.
El sexo brutal: hielo, polla dura y orgasmos explosivos
Me carga al dormitorio, abre mis piernas. ‘Déjame ver esa concha lisa’. Me da vergüenza, pero obedece. ‘Qué bonita, rosa y sin un pelo’. Me lame el vientre, separa labios. Luego… me venda los ojos. ‘Confía en mí, voy por algo fresco’. Espero, corazón acelerado. Vuelve. Sus dedos recorren mi piel, del cuello a pies. Luego, frío en tetas. ¡Hielo! Lo desliza por pezones duros. Gimo. ‘¡Dios, qué rico!’. Lo pasa por barriga, boca… lo chupo. Baja al coño. Rondeando clítoris, entre labios. Temblo, grito bajito. ‘No te muevas, siente’. Empuja hielo dentro. ¡Sorpresa! Frío en mi calor. Luego quita venda, me mira pícaro. Se clava de golpe. Su polla caliente derrite el hielo. ‘¡Fóllame fuerte!’, pido. Empuja hondo, yo piernas en su cuello. Va rápido, me come la lengua. Mi coño arde, explota en orgasmo. Lo araño. Él gruñe, eyacula leche caliente. Caigo en éxtasis.
Nos quedamos jadeando, sudados. Dormimos abrazados. Despierto con sed. Tomamos jugo frío. ‘Tus mejillas rojas me ponen’, dice riendo. Duchamos. Nos enjabonamos lentos. Mi mano en su polla dura otra vez. ‘Quiero saborearla’. Me arrodillo, la chupo. Lengua en glande, trago todo. Salimos, nos vestimos. Su mujer viene. Me voy triste, pero feliz. El recuerdo de su polla en mi coño me quema aún.