Estaba harta. Mis colegas, Luc y Sylviane, no paraban de joderme con mi vida de soltera. Inventé un novio para que me dejaran en paz. Martes por la noche, exhausta de preparar mi piso nuevo en París, voy al Monoprix por una cena congelada. Ahí lo veo: alto, guapo, con esa sonrisa que calienta. Me habla del salmón con cebollino, yo gruño porque no encuentro nada. Le cuento mi lío entre lágrimas. Él, Vincent, propone: ‘Hazme tu novio de una noche’. Me da su tarjeta y se va.
Mi móvil suena mientras guardo la compra. ‘No he cambiado de idea’, digo. Pero charlamos, flirteo un poco. Su voz suave me pone nerviosa. Vuelve a sonar: ‘Cariño, ¿dónde estás? Los invitados llegaron’. Improviso, le mando la dirección. Llego al piso, nerviosa, sudando. La puerta entreabierta. Entro, él me agarra por la cintura, me besa. Dios, su lengua caliente, húmeda, su polla endureciéndose contra mí. Me dejo llevar, mis pechos contra su pecho, el calor subiendo. Me suelta, sonrojada, los amigos miran boquiabiertos.
La chispa en el supermercado y la tensión que explota
Presentaciones. Luc, flaco y soso; Sylviane, rubia teñida, envidiosa. Vincent me sienta en sus rodillas, me besa el cuello, susurra: ‘Son unos pringados’. Ríe. Cuenta cómo nos conocimos, exagerando: mis tetas firmes, mi culo perfecto sobre los congelados. Su mano bajo mi blusa, rozando mi piel. Sylviane ataca: ‘Lisa es una mojigata’. Él rebate, desabrocha botones, muestra mi cuello, mi vena palpitante. Tensión. Me manda a cambiarme: lencería blanca, guêpière transparente, pezones duros, tanga mínima. Vuelvo, me mira: ‘Date la vuelta, muestra ese culo’. Me inclino, siento sus ojos en mis labios hinchados bajo la tela. Luc babea, Sylviane furiosa.
Cuenta nuestra primera sodomía: su lengua en mi ano, palpitante, húmedo; yo pidiendo ‘córreme el culo’. Fellatio profunda, luego él embistiéndome anal por primera vez, bolas contra coño. En club libertín, doble penetración soñada. Mi clítoris late oyéndolo. No aguanto. ‘Pruébenlo’, digo. Música, bailo, quito medias, tanga. Mi monte depilado, coño mojado visible. Chupo la polla fina de Luc, Vincent lame mi culo, lengua en mi ano abierto.
El clímax brutal y el éxtasis sin frenos
Luc quiere mi culo. ‘No, solo para Vincent’. Me monto en Luc, su verga en mi coño chorreante. Vincent prepara mi ano con dedos. Sylviane mama su polla, babosa. ‘Encúlame’, suplico. Su glande en mi esfínter, entro lento, dolor-placer. Doble: coño y culo llenos, movimientos desincronizados, gemidos. Acelero, orgasmo brutal, grito, ano abierto palpitando.
Sylviane se une, dedos en su culo. 69 con ella lamiendo mi clítoris mientras Vincent me repenetra anal. Luc la folla el culo. Gemimos. Vincent bombea fuerte: ‘¡Córrete en mi culo!’ Eyacula jets calientes profundos. Yo exploto anal, piernas temblando.
Cuerpos sudados, exhaustos. Luc y Sylviane se van. Vincent y yo solos, desnudos. Me abraza, piel pegajosa, olor a sexo. ‘¿Orgasmo anal?’, pregunto jadeando. Sonríe. Recuerdo su semen goteando de mi culo dilatado, el placer prohibido. Fatiga dulce, deseo infinito. Mañana, quizás repetimos.