Dios, acabo de vivirlo y aún tiemblo. Estaba en el salón, yo desnuda, caminando despacio frente a él. Mis tetas pesadas se movían con cada paso, rozando el aire caliente. Él, atado al sillón, manos detrás, tobillos sujetos, piernas abiertas. Su polla tiesa como una barra, palpitando. Hmmm… lo miro y me mojo solo de verle así, vulnerable.
Me acerco, agito el culo justo delante de su cara. Siento su aliento caliente en mi piel. Me suelto el pelo, ondulado, cayendo por la espalda. Él gime, levanta la cadera. ‘Por favor, tócalo’, suplica. Río bajito. ‘¿Quieres correrte? Ni lo sueñes’. Me toco las tetas, lento, lamiendo mis labios. Paso un dedo por su verga dura… apenas. Él intenta cerrar las piernas, pero no puede. Ay, qué rico verlo forcejear.
La chispa que encendió el infierno
Me meto la mano entre las piernas, me acaricio el coño húmedo, suspirando fuerte. ‘Mírame…’. Subo al sillón, pies a cada lado, coño frente a su boca. ‘¡Lámeme!’. Bajo, aplasto mi raja chorreante en su cara. Él lame como loco, lengua en mis labios, clítoris, hasta el agujero. Huele a sexo puro, mi jugo le chorrea por la barbilla. Me muevo rápido, follando su boca. Gimo… ay… sí… me corro fuerte, tirando de su pelo, espasmos que me dejan jadeando.
Bajo, blasé. ‘No estuvo mal… pero para tocarte, hazlo mejor’. Él me mira suplicante, polla a punto de explotar. Sonrío malvada, cojo el móvil. ‘¿Hombre o mujer?’. Marco. ‘Ven, está listo’. Él: ‘¿Qué haces? ¡No!’. ‘Imagina… yo follando con otro delante tuyo’. Su verga salta. Timbre. Abro con la blusa suelta. Mi amiga Carla, pelirroja menuda, tetas grandes, vaqueros ajustados. Me saluda, ve su polla. ‘Joder, está a tope’.
Saco del bolso el strapon enorme. Lo meneo, riendo. Carla me besa el cuello, me quita la blusa, amasa mis tetas. Él gruñe excitado. La pongo en el otro sillón, piernas abiertas, y le como el coño. Ella gime, yo la miro a él mientras. Se retuerce, suda. La hago correrse gritando. Ahora nos acercamos. ‘Ella lame mejor que tú’. Carla: ‘Hora de liberarlo’. Le meto el strapon en la boca. ‘¡Chupa!’. Él obedece, torpe. Carla le agarra la polla, la suga profundo.
El clímax brutal y el dulce agotamiento
Yo encima, tetas en su cara, strapon follando su boca. ‘¿Te gusta mi amiga chupándotela?’. Él gime, cerca. ‘Si te corres en su boca, te enculo’. Pero no paramos. Él explota, chorros en la garganta de Carla. Ella me besa, pasándome su semen. Yo se lo escupo a él. Rico…
Me pongo el strapon. Carla se desnuda, cuerpo perfecto, me tira las bragas a la cara. ‘¡Huele!’. Cojo un pañuelo. ‘Te ato los ojos. Oirás, imaginarás’. Él protesta. Le azoto la polla. Lo vendo. La follo a ella de pie, gime fuerte. ‘¡Qué coño tan mojado!’. Cambio: ella encima de él, yo con strapon. Le lamo el coño mientras la penetro. Se corre a chorros en su cara.
Ahora él. Lubrificante frío en su culo. Dedos dentro. ‘¡Suplícame que te folle el culo!’. ‘¡Sí, enculame!’. Levanto sus nalgas, strapon contra su ano. Empujo lento… entra. Carla se empala en su polla. Follando los dos a la vez. Sus gemidos, su aliento en mi piel, sudor mezclado. Olor a sexo denso. Nos corremos juntos, gritos, fluidos calientes.
Al final, exhaustos. Le quito la venda. ‘Te amo’. Sonreímos, besos. Carla suspira en el sillón. Él aún atado, pidiendo libertad. Río. ‘¿Y ahora qué?’ La pasión nos deja temblando, felices, recordando cada espasmo.