Ay, chicas, no sabéis lo que es arder por dentro. Yo, Sofía, española de pura cepa, abierta como un libro porno. Uso apps de citas como mi patio de recreo. Mi novia Lola, bi hasta los huesos, necesitaba una polla de verdad para su cumple. Nada de juguetes. La organicé todo. Anuncio directo: ‘Dos tías calientes buscan semental 30-40, viril, sin miedos para trío puntual’. Eh… llegaron cientos. Filtré como una reina.
Elegí a Raúl. Fotos top, perfil alpha. Chat rápido, voz grave en llamada. ‘Sofía, ¿estás segura?’, me soltó. ‘Cállate y ven’, le dije. Quedamos en un café céntrico de Madrid. Llegué primero, corazón latiendo fuerte. Sudor en las palmas. Él apareció puntual, alto, musculoso, olor a hombre que me mareó. Nos dimos la mano, pero mis ojos bajaron a su paquete. Hablamos claro. ‘Sin goma, tests HIV frescos’, impuse. Dudó un segundo… ‘Vale, por ese culo’. Le mostré fotos de Lola desnuda, sin cara. Culo perfecto, coño depilado reluciente. Su polla se marcó en los pantalones. Tension sexual pura. Respirábamos pesado, piernas cruzadas apretando. ‘Mañana, hotel Plaza, habitación 203. A las 14h exactas’. Se fue, yo me toqué disimulando. Esa noche no dormí, imaginando su verga abriendo a Lola. Razón perdida.
La tensión que me quemaba por dentro
Llegó el día. Test en mano, entro al lobby oliendo a lujo y sexo. Subo, toco puerta. Abro yo, desnuda ya, pezones duros. ‘Desnúdate aquí’, ordené. Se quitó todo, polla semi tiesa, venas marcadas, huevos pesados. La miré… uf, impresionante. ‘Entra’. Lola estaba a cuatro patas sobre la cama king size, rodillas en suelo, torso plano en sábanas blancas. De la cintura pa’rriba, cubierta por edredón hasta la cabeza. Solo se veía su espalda arqueada, culo en pompa, labios mayores hinchados, coño chorreando jugos, clítoris asomando rosado. Olor a hembra en celo invadió la habitación. Calor sofocante.
La follada brutal y el éxtasis sin frenos
‘Fóllatela como a una puta’, le gruñí. Se acercó, gruñó, manos en caderas de Lola. Frotó glande en su raja húmeda… ‘Joder, qué mojada’. Empujó despacio al principio, centímetro a centímetro. Lola ahogó gemido bajo la sábana, ‘¡Síii… más!’. Él aceleró, plac-plac de carne contra carne. Polla desapareciendo entera en su coño apretado, estirándolo, labios envolviéndola. Sudor perlando su espalda, gotas cayendo en nalgas de Lola. Yo al lado, besando su cabeza tapada, mordiendo oreja. ‘¡Dale duro, cabrón!’. Él obedeció, embestidas salvajes, huevos golpeando clítoris. Lola temblaba, ‘¡Me corro… ay Dios!’. Chorros de squirt salpicando muslos. Él rugió, ‘Me vengo…’. Sacó un poco, corridas espesa blanca en su coño abierto, rebosando. Olía a semen fresco, sexo puro. Yo lamí un poco, salado, caliente.
Se vistió rápido, yo lo eché. Puerta cierra, Lola gime frustrada… pero llega el siguiente. Tres en total ese día. Cansancio dulce después, cuerpos pegajosos, sábanas arrugadas. Lola radiante, yo feliz viéndola follada como diosa. Recuerdo su aliento corto, piel ardiendo, sabor de pollas en su coño. Quemazón eterna. Si Lola queda preñada… pues de quien sea. Fue gloria pura.