Confesión: El evadido que me hizo correrme como una puta en mi granja

Ay, chicas, no sé por dónde empezar. Soy Rosalía, secretaria en un cole de pueblo, vivo sola en la granja de mis padres. Todo cambió esa tarde. Bajé a la bodega con huevos y manzanas, y pum, una tos ronca. Me cago de miedo, agarro la horca. ‘¿Quién va?’, grito temblando. Sale un tipo mugriento, evadido de la cárcel, oliendo a poubelle y hambre. ‘Perdón, señora, solo busco refugio’, dice de rodillas. Uniforme sucio, pero alto, fuerte. Le doy comida, lo encierro ahí. Noche, lo subo, ducha. Sale desnudo, polla colgando gruesa. Me pongo roja, miro pa otro lado. Le doy ropa de mi padre: slip kangourou, marcel, pantalón corto.

Al día siguiente, gendarmes rondan. Lo escondo en el granero. Vuelvo, lo bajo. Le coso el pantalón. Se quita todo, slip tenso por la erección. ‘Joder, qué pedazo de verga’, pienso. Le toco la polla al medir, dura como piedra. Él gime bajito, ‘Rosalía…’. Mi coño palpita, húmedo. Hace días sin hombre, y este… salvaje, limpio, guapo. Le digo ‘Pruébate’, mano en sus huevos. Él me agarra la cintura, aliento caliente en mi cuello. ‘No puedo más, me pones cachondo perdida’. Nos besamos torpes, lenguas salvajes. Ropa volando. Sus manos en mis tetas pesadas, pezones duros. ‘Fóllame, por Dios’, susurro. La razón se va a la mierda.

La chispa que encendió el fuego

Me tira en la mesa, boca en mi cuello, mordiendo. Baja, chupa tetas, succiona fuerte. Gimo, ‘¡Sí, así!’. Manos en mi culo gordo, aprieta. Piernas abiertas, lengua en mi coño. ‘Huele a hembra’, gruñe. Lamidas profundas, clítoris hinchado. Chorreo jugos, ‘¡Joder, me corro ya!’. Dedos dentro, follando mi chocho empapado. Polla enorme contra mi muslo, venosa, cabeza morada. ‘Métemela’, rujo. Me penetra de golpe, grita ‘¡Qué apretado tu coño!’. Embiste brutal, mesa cruje. Piel sudada pegada, olor a sexo fuerte, sudor y coño. ‘Más fuerte, cabrón’, pido. Me voltea, a cuatro, polla en mi culo no, en coño sí. Pega nalgadas, ‘¡Eres mi puta!’. Orgasmo me parte, grito ahogada. Él acelera, ‘Me vengo’, saca y leche caliente en mi espalda, chorros espesos. Colapso, temblando.

Uf, agotados, sudorosos. Me abraza, polla blanda contra mi nalga. ‘Nunca follé así’, dice jadeando. Yo, feliz, coño palpitando aún. Recuerdo su verga entrando, rellenándome, el calor, el olor. Fatiga buena, sonrisa tonta. ‘Quédate conmigo’, le digo. Besos suaves, piel pegajosa. Ese polvo me cambió, deseo puro. Aún me mojo recordándolo.

Leave a Comment