Confesión ardiente: Mi trío bisexual sorpresa con mi amigo de toda la vida

Uf, hace como diez años, estaba divorciándome, hecha un lío total. Solo pensaba en el curro, nada de rollos amorosos. Cuando me ponía muy caliente, me tocaba el coño yo sola, pero… ay, qué frustración, no era lo mismo, no me llenaba. Todos los que lo han vivido saben de qué hablo, ese vacío que te deja más cachonda.

Mi amigo de la infancia, Javier, del cole hasta la uni de derecho. Él banquero, yo en legal de una multinacional. De críos, siempre pensé que era marica, por sus miraditas y toques raros en la pierna, rozando mi muslo, mi chochito a veces. Yo hetero total, se lo dije claro y paró. Pocas tías en su vida, yo un montón. Pero cuando me presentó a su futura, Rocío, ¡madre mía! Alta, flaca, melena rubia hasta media espalda, preciosa. Se veían enamoradísimos. Pasamos un finde en un chalet con mi ex y ellos, y oí sus gemidos toda la noche, follando como animales. Adiós teoría gay.

La chispa que enciende el fuego

Ese sábado, moral en los suelos, Javier me dice: ‘Ven al finde con nosotros’. Sí, claro. Aperitivo y cena bien regados, y zas, volvemos a hablar de sexo como de adolescentes. Al principio tiesa por Rocío, pero ella se ríe, suelta guarradas. Javier dice que es una puta máquina chupándola, que traga todo. Yo, que adoro que me chupen la polla… espera, no, que me coman el coño hasta correrme en la boca, y mi ex lo odiaba. ‘¡Joder, qué suerte!’, digo. Rocío: ‘Pobrecita Lola, ¿eh Javier?’. Él: ‘¿Cuánto sin follar?’. ‘Seis meses’. ‘¡Ay, qué penita!’. Rocío: ‘Debe ser eterno…’. Javier a ella: ‘¿Le haces un favorcito?’. Yo flipando, roja, pero ella se gira: ‘¿Te pongo un poquito?’. ‘¡Si eres un cañón!’. Se sienta a mi lado, mano en mi muslo, sube despacito. Mi coño chorreando ya. Me besa, tierno, húmedo, lengua caliente. Miro a Javier, guiño. Suspiro, toco sus tetas firmes, ella gime bajito, mano en mi falda, rozando mi humedad. ‘Estás empapada’, susurra.

Pero… ‘Para follar conmigo, chúpale la polla a Javier. Le flipa, y yo ver dos tíos… digo, un tío y tú, mamándosela. No eres lesbiana ni él gay, mira nuestros niños’. Si no, paro todo. Me suelta, me mira seria. Javier asiente sonriendo. Repulsión, pero su mano vuelve a mi clítoris, suave. ‘Te enseño, verás que mola’. Resistencia cero.

El clímax salvaje y sin frenos

Rocío llama a Javier. ‘Lame el capullo así, labios suaves, no dientes’. Lo chupa ella, glups, saliva brillando, polla gorda hinchándose. Me empuja la cabeza. Huele a hombre, salado. Labios tocan glande, reculo un seg, pero… lengua gira, sabe raro, bueno. Abro boca, trago polla entera, venosa, caliente. Muevo cabeza, mano en huevos. Javier gime: ‘Joder Lola, primera vez y así de bien’. Rocío en mi oreja, aliento caliente: ‘Me estoy tocando viéndote, uf, qué puta guarra’. Su mano acelerada bajo falda, olor a coño mojado. Yo casi corro, pero para: ‘Mi boca luego, mejor’. Javier ruge: ‘Me corro…’. Jet fuerte, salado, amargo, trago todo, Rocío empuja cabeza. Sale un hilo por mi mejilla, lame ella, besa con lengua.

‘Ahora tú, lo mereces’. Baja besando cuello, tetas, vientre. Javier me besa suave, lengua ligera. Rocío llega al coño, lame clítoris hinchado, mete lengua dentro, chupa fuerte. ‘¡Dios!’. Piernas tiemblan, arqueo espalda, chorro brutal, grito, estrellas. Traga todo, sube, besa tierna: ‘Qué rico has estado’.

Pide café. Solo ella vestida. Javier me besa: ‘Gracias, te debo una’. Rocío guiña: ‘Todo lo que quieras esta noche, palabra. Será larga’. Fatiga buena, cuerpos sudados, olor a sexo impregnado, sonrisas cómplices. Recuerdo esa polla palpitando en mi boca, su corrida caliente bajando garganta, su lengua en mi coño… Aún me mojo pensando. ¿Queréis la segunda parte?

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