Confesión ardiente: Follé con Papá Noel en la noche de Navidad

Ay, Dios… Estaba agotada. Navidad en casa de mis padres, pero ellos se fugaron a Laponia a follar en paz. Yo, sola con el circo familiar: mi hermano pintor deprimido cubriendo todo de negro, mi tía llorona por su ex, el abuelo en silla de ruedas y los niños histéricos con Nutella por todos lados. Tres días limpiando, consolando, cocinando. El 24, cena desastrosa, regalos y silencio fingido. Me metí en la cama deseando olvidar.

Plop. Un ruido a las tres de la mañana. Pensé en los críos o en mi tía colgándose. Bajé medio dormida, evité la pintura fresca del pasillo. Y en el salón, ante el árbol… un Papá Noel. Barba torcida, capa roja salpicada de negro, pie metido en un cubo de pintura del imbécil de mi hermano. Me quedé helada.

La chispa en la noche familiar caótica

—Tranquila, soy Papá Noel —dijo, intentando sonar convincente mientras la barba caía al cubo—. Mierda…

Le ayudé a sacar el pie. Tiré, resbalamos. Yo contra la ventana, él al suelo. Se sentó, miró el desastre y… casi llora. No, basta de plañideras. Se recompuso, pero su capa goteaba. Le di licor de ciruela de papá. Apagué la luz, velas encendidas. Silencio mágico. Hablamos. Nuevo en el curro, renos averiados, dos meses sin follar. Propuso cartas. Strip-poker.

—¿En serio? —dudé, pero qué coño, hacía calor, me divertía por fin.

Empecé floja. Perdí la bata. Pyjama feo debajo, se decepcionó. Seguí, chaussettes, zapatillas. Él en slip rojo y gorro. Yo sudaba, concentrada. Pero bluffeaba como un pro. Perdí la camiseta. Mis tetas en sujetador, grandes, firmes. Sus ojos… hambrientos. Me miró fijo.

El clímax salvaje y el adiós ardiente

—Joder, ¿por qué sujetador para dormir?

—Para que no caigan, idiota.

Se acercó, tomó mis manos. Su piel caliente, áspera. Olor a aftershave y hombre. Tensión insoportable. Mi coño palpitaba. Perdí el pantalón. Quedé en bragas y sujetador. Él ganó otra, sonrisa lobuna. Yo invoqué a mi abuelo pockerista. Le gané. Se quitó el gorro. Risas. Luego… le gané de nuevo. Se levantó lento, slip abajo. Polla tiesa, gruesa, venosa. Cabeza hinchada, goteando pre-semen. No ridícula. Imponente.

Extendió la mano. La tomé. Me atrajo. Su pecho duro contra mí. Ding del secador. Pero ya da igual. La razón se fue a la mierda.

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