Estaba en la terraza de un café junto al puerto de Barcelona, tomando un café con mi amiga. Hacía calor, verano puro. Yo, con mi falda corta que subía por las muslos, y él… un tipo maduro, unos sesenta, sentado solo en una mesa cercana. Felipe, se llamaba. Me pilló mirándolo, sus ojos clavados en mis piernas. Sonrió, pícaro. ‘¿Puedo invitaros?’, dijo. Mi amiga y yo nos miramos, risitas nerviosas. Por qué no.
Hablamos. Él, ex-fisioterapeuta jubilado, con pasta y ganas de sugar baby. Ayer oí a mi amiga hablar de eso, y boom, ahí estaba él proponiéndolo. ‘Os ayudo con el alquiler si me hacéis compañía… y placer’. Me quedé muda, pero mi coño ya palpitaba. Al día siguiente, volvimos. Tension subiendo. Nos invitó a su casa. ‘Solo para conocernos mejor’, dijo con voz ronca.
La chispa que encendió el fuego
Llegamos. Solo yo, mi amiga no pudo. Nervios, pero excitada. Me senté, falda arriba, sin braga, tetas libres bajo la blusa. Él sirvió zumo, pero sus ojos en mis pezones duros. ‘Eres preciosa, Karolina’, murmuró, mano en mi rodilla. Subió despacio, calor en su palma. Yo jadeaba ya. ‘¿Quieres ser mi sugar baby?’, preguntó. ‘Sí… pero ahora te quiero a ti’, respondí, voz temblorosa. Nuestras bocas chocaron, lenguas salvajes. Su polla dura contra mi muslo. No aguantaba más, razón voló.
Lo empujé al sofá, abrí su cremallera. Polla gorda, venosa, cabeza roja hinchada. ‘Joder, qué pedazo’, gemí. La tragué entera, garganta profunda, saliva chorreando. Él gruñía, manos en mi pelo. ‘¡Para, o me corro!’. Pero no paré, mamé fuerte, bolas en mi barbilla. Explotó, leche caliente llenándome la boca, tragué todo, dulce y espesa. Aún tiesa, la lamí limpia.
El polvo salvaje y el después inolvidable
Me quitó la falda, string hecho trizas. ‘Tu coño brilla, puta mojada’. Boca en mi chocho, lengua lamiendo labios hinchados, clítoris erecto. ‘¡Ahhh, sí, chúpame!’. Dedos dentro, G-spot frotado, squirt en su cara, salado y caliente. Grité, orgasmo brutal. Me volteó, polla tiesa otra vez. Me penetró de golpe, coño chorreando. ‘¡Fóllame duro, papi!’. Embestidas salvajes, bolas golpeando culo. Cambiamos, yo encima, rebotando, tetas saltando. ‘¡Tu polla me parte!’. Anal: saliva en mi ojete, entró lento, dolor-placer. ‘¡Joder, qué apretado tu culo!’. Me folló el ano, profundo, yo me tocaba el clítoris. Corrimos juntos, su lechada caliente en mis tripas, yo squirt otra vez.
Caímos exhaustos, sudor pegajoso, olor a sexo por todo. Respirando agitados, besos suaves. ‘Ha sido… increíble’, susurró él, mano en mi teta. Yo, piernas temblando, coño palpitando aún. ‘Nunca tan bien follada’. Champagne, risas cansadas. Recuerdo su piel caliente, aliento corto, sabor de su semen. Fatiga feliz, sonrisa tonta. Quiero más, este sugar daddy me ha enganchado.