Me desperté a las 5:20, como siempre. Día especial, nuestro aniversario. Yo, Rosa, casi 50, profe de francés, vida monástica con Bernardo. Todo previsible, limpio hasta la obsesión. Sexo? Una vez al año, puro deber. Su polla grande, pero torpe, nunca me tocaba el clítoris. Misionero aburrido, nada más. Besos secos, asco al oral. Hoy, 20 años de boda, tocaba el ritual humillante.
En el cole, mala leche. Retengo a tres chicos. Comedor, solo tías: Lajoie dulce, Frégeaux suelta, y Valérie, la puta exubérante. ‘Yo soy Avalería’, dice riendo, por su coño tragón. ‘Me encanta chupársela a los tíos, es el aperitivo’. Glotones. Yo, tiesa: ‘Estamos en la escuela’. Luego, Lajoie saca pastillas rosas afrodisíacas. ‘Los chicos querían drogarme’. Yo las cojo para el director.
La chispa que encendió el infierno del deseo
Paseo, voy al despacho. Vacío. Oigo golpes… jadeos. ‘¡Fóllame hasta el fondo, cerdo!’. Miro por la ventana: Aline, secretaria, culo arriba, falda subida. El director Desjardins le mete su polla de caballo por el culo. Brillante, roja, entrando y saliendo. Ella gime como perra. Náuseas. Me voy.
Llego a casa, Bernardo guapo con delantal, cordero asado, vino. Me pregunta por el día, suspiro. Llamada de mamá, saco el bote. ¿Por qué no? Rompo una pilla, la disuelvo en los vinos. Al principio, nada. Luego, calor suave en la piel. Le abrazo por la cintura, toco sus brazos peludos. Calientes, reconfortantes. Se gira, nos besamos. ¡Joder! Lenguas enredadas, fuego en el vientre, coño mojado. ‘Te quiero’, digo. Vaciamos la botella.
Sus pechos me llaman, huelo su sexo dulce. Pongo ‘Dance me to the end of love’. Bailamos, lengua en boca, manos en mi culo firme. Rebota bajo sus dedos. ‘Mmm, qué rico’, gimo. Le quito corbata, camisa. Él mete mano bajo falda, panty empapado. Lo arranca, dedos en mi raja. Respiro su pecho, bajo pantalón. Polla dura, gorda. La chupo sin pensarlo. ‘¡Dios, qué polla tan rica!’, saboreo venas, glande salado. Él tiembla.
La follada brutal y el éxtasis anal final
Me tumba en sofá, piernas abiertas. Polla en mi boca, lengua en mi coño. Lapmea clítoris, chupa jugos. ‘¡Sí, come mi coño!’. Onda eléctrica, exploto. Grito, tiemblo. Él me folla garganta. Saco huevos, lamo ano. ‘¡Joder, qué puta eres!’. Le meto lengua en culo, él ruge.
Me levanta, me clava polla en coño. Despacio, fusionamos. Sudor mezclado, besos. Reinones brutales, coño apretando. ‘¡Fóllame fuerte!’. Casi corro, me saca, chorrea leche. La trago, espesa, caliente. Nos besamos con gusto a sexo.
En cama, aún caliente. Al despertar, coño ardiendo. Guío su polla dormida a mi culo. Empujo, entra. Lento, luego rápido. Él despierta: ‘¡Rosa, tu culo!’. Me pone a cuatro, me taladra. ‘¡Más profundo!’. Grito, orgasmo anal, él eyacula dentro. Cuerpo exhausto, feliz.
Al día siguiente, vergüenza leve, pero sonrisa. Sin pilla, follamos igual. Guardo las pastillas. Aline en mi mente, su cara extasiada. Ahora vivo mis deseos. Sin tabúes.