Confesión ardiente: La noche que mi coño se rindió al deseo prohibido con mi marido
Me desperté a las 5:20, como siempre. Día especial, nuestro aniversario. Yo, Rosa, casi 50, profe de francés, vida monástica con Bernardo. Todo previsible, limpio hasta la obsesión. Sexo? Una vez al año, puro deber. Su polla grande, pero torpe, nunca me tocaba el clítoris. Misionero aburrido, nada más. Besos secos, asco al oral. Hoy, … Read more