Confesión: Firmé mi Cuerpo por una Noche de Locura Total

¡Joder, firmé! Firmé ese puto papel con champán en las venas, riéndome como una idiota. Lorenzo, mi ex amante, Pedro-Andrés, mi actual, Juan el bi tierno y Pedro el loco del pis… Sabía que no sería una follada simple. Me quedé sola en casa, dando vueltas, el corazón latiéndome en el coño. ¿Por qué lo hice? La incertidumbre me mojaba las bragas. Miraba la calle vacía, me tocaba el pelo en el espejo. ‘Eres una puta valiente’, me decía.

Recordaba a Pedro, esa noche única. ‘Mea para mí, muéstrame tu alma’, susurraba mientras me follaba en medio del chorro caliente. Su polla entraba dura, mi pis salpicando sus huevos, palabras sucias en el oído que me hacían llorar de placer. Juan… Dios, con Farid. Me invitó a verlos follar, su djellaba cayendo, música árabe sonando. Vi cómo Farid le metía la verga hasta el fondo, Johan gimiendo. Terminé chupándosela, tragando su leche mientras Farid le llenaba el culo. Pedro-Andrés y sus juegos: champagne entre mis tetas goteando al coño, monedas para decidir si follamos, vendas y notas de ‘te quiero mañana’. Esa espera me ponía cachonda a morir.

La Espera que Me Volvió Loca de Deseo

Eran las tres de la mañana, ovarios doliendo, coño palpitando. Me depilé todo, rasuré el rectángulo de vello, piel suave como bebé, talco y lavanda. Me masturbé un poco, pero paré. Sonó el móvil. ‘¿Estás lista? Vamos’, dijo Pedro-Andrés, voz ronca. Subieron las escaleras, golpes en la puerta. Abrí en bata, temblando. ‘Has firmado, eres nuestra’, gruñó Lorenzo, empujándome adentro.

Me arrancaron la bata. Cuatro pollas duras saltando: Lorenzo gruesa y venosa, Pedro-Andrés larga curva, Juan lisa y gorda, Pedro tatuada y agresiva. ‘A cuatro patas, puta’, ordenó Pedro. Me puse, culo al aire, coño chorreando. Lorenzo me lamió el culo, lengua honda, ‘hueles a sexo puro’. Pedro-Andrés metió dos dedos en mi chocho, ‘estás inundada, zorra’. Juan me besó la boca, ‘relájate, te vamos a destrozar bien’.

La Orgía Brutal: Pollas, Corridas y Gritos

Empezó el infierno. Pedro-Andrés me clavó su verga de un golpe, ‘¡joder qué apretada!’, follando fuerte, huevos chocando mi clítoris. Lorenzo en mi boca, ‘chupa, trágatela toda’, garganta profunda, arcadas y saliva. Juan y Pedro se turnaban mis tetas, pellizcando pezones. ‘Me cago en Dios, qué polla rica’, gemí alrededor de la verga. Cambiaron: Pedro me folló el coño, ‘mea ahora, como te gusta’, y salpiqué orinándome un poco, él riendo, ‘sí, así, guarra’. Juan me entró por el culo, lubricado con mi propio jugo, ‘despacio… ahhh, sí, rómpeme’. Doble penetración, pollas frotándose dentro, yo gritando ‘¡folladme más, coño!’.

Lorenzo se unió, tres agujeros llenos. Corridas everywhere: Pedro-Andrés explotó en mi boca, leche salada bajando por la barbilla. ‘Traga, puta’. Juan en el culo, caliente inundando. Pedro en el coño, ‘toma mi semilla’. Lorenzo último, pintándome la cara. Orgasme tras orgasme, cuerpo convulsionando, sudor, olor a sexo denso, pieles calientes pegadas.

Caí exhausta, piernas temblando, coño y culo ardiendo, llena de corrida. Ellos jadeando, acariciándome. ‘Eres increíble’, murmuró Pedro-Andrés, besándome. Dormimos enredados, cuerpos pegajosos. Al amanecer, sonrisa tonta, músculos doloridos, recuerdo quemándome dentro. Firmar valió cada segundo. Quiero más.

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