Confesión: Mi meada prohibida en París que explotó en sexo salvaje

Ay, chicas, no sé por dónde empezar. Soy Raquel, de Madrid, pero esa tarde estaba en París, en la rue du Cherche-Midi. Había chateado con un tío, Jeff lo llamaba en el foro, un francés guarro que me ponía cardíaca con sus versos sobre meadas y coños. Quedamos allí, sin plan, solo para vernos. Caminaba … Read more

Confesión ardiente: Cómo devoré a un chaval joven en mi ático de Salamanca

Tenía 55 años y era una burguesa de Salamanca bien liberada, de esas que ya no se cortan un pelo. Acababa de chuparle la polla en el coche, una mamada majestuosa, y ahora charlábamos de todo como si nada. Íbamos hacia mi ático, yo fumando un cigarrillo fino, contándole mi vida. Separada desde hace cinco … Read more

Confesión ardiente: Mi casero falso novio me folló salvajemente

Me llamo Sandra, 42 años, secretaria con curvas que vuelven loco a cualquiera. Soltera, sin niños, mudándome a un pisito en un pueblo tranquilo. El casero, Mateo, un tío de 40, alto, fornido, con ojos grises que te desnudan. Desde el primer día que visité el piso con Carlota, la agente inmobiliaria con un culo … Read more

Confesión: Mi héroe me folló salvajemente tras salvarme del robo

Estaba en la terraza del bar, impaciente, mirando el reloj. Ese idiota llegaba tarde, como siempre. Llevaba mis botas altas, el pantalón ajustado que me marca el culo perfecto, camiseta rosa y chaqueta de cuero. Pelo largo negro brillando al sol de abril. De repente, un scooter negro frena en seco. El pasajero baja, me … Read more

Confesión caliente: mi San Valentín de sexo salvaje y deseo descontrolado

Hace casi cuatro meses que estoy con Alex. Los dos curramos en el hospital, turnos locos, horarios que no cuadran. La relación va bien, pero… no despega del todo. Salimos a restaurantes, cine, pero en la cama, calma chicha. Hemos follado varias veces, sí, pero yo soy pasiva, no tomo iniciativa. Apago la luz siempre, … Read more

Confesión: Cómo desperté su polla muerta en una noche de sexo salvaje en París

Estaba en ese bar cerca de la Contrescarpe, en París, rodeada de estudiantes cachondos. Yo, con mi coleta tirante, gafas gruesas y curvas que no caben en una pasarela, pero con una sonrisa que derrite. Lo vi solo en la esquina, con la mirada perdida, como si su mundo se hubiera apagado. Parecía preocupado, bebiendo … Read more