Confesión ardiente: Mi polvo lésbico salvaje en el probador

Hola, soy una morenita de 21 años, pelo rizado y negro, mido 1,66, flaca con tetitas pequeñas. Estoy en máster de letras y el puto trabajo del tesis me tiene frita. Hoy me di un capricho: tarde de compras para el verano, harta de las mismas faldas cutres.

Entro en una tienda tranquila, casi vacía un martes. Veo un vestido floral en el escaparate, precioso. Abro la puerta y… joder, ahí está ella. La dependienta. Rubia, pelo dorado, un poco más alta que yo por los tacones, ojos azules enormes y unas tetas perfectas, generosas pero no exageradas. Simple, con un vestido azul claro que deja ver sus hombros lisos. Me quedo clavada. Mi corazón late fuerte. Me giro rápido a un perchero para disimular, pero siento calor en las mejillas.

La chispa que enciende el fuego

Clac-clac-clac, sus tacones. Su perfume dulce me envuelve. ‘¿Hola, buscas algo en concreto?’, dice con voz suave. ‘Ehh… sí, ese vestido de la vitrina, el de flores…’, balbuceo, roja como un tomate. Me guía, sonriendo. Joder, me mira fijo. Encuentro mi talla, 38, y sigo dando vueltas por la tienda solo para estar cerca. Le echo miraditas, y ella también. Su vestido se cruza en la espalda con lazos, imagino acariciarla ahí.

Cojo varias prendas: dos tops, una falda, el vestido. Voy al probador, el más apartado. Cierro los ojos, intento calmarme, pero solo veo su cara. Me pongo el vestido floral a medias, la cremallera atascada. Oigo: ‘¿Todo bien? ¿Necesitas ayuda?’. Es ella. ‘Sí… no cierro la cremallera…’, digo nerviosa. Abre el curtain y lo cierra tras ella. Me mira en el espejo, la falda mal puesta. Se pone delante, no detrás. Sus manos en mi cintura, rozando mi piel. Su calor me quema. Mi pulso se acelera. No aguanto más. Mi mano en su hombro desnudo, labios en los suyos. Se sorprende un segundo, pero responde feroz, mano bajo mi falda, dedos en mi coño sobre las bragas. Me empuja contra la pared, su cuerpo pegado al mío, tetas contra tetas. Respiro agitada.

Explosión de placer sin frenos

Le meto mano bajo el vestido, agarro su culo firme. Ella me masajea el clítoris por la tela, jadeo y tapo su boca con la mía para no gritar. Lengua dentro, beso salvaje. Su mano entra en mis bragas, dos dedos en mi botón, frotando duro. Le acaricio espalda y culo. Baja, índice en mis labios húmedos, pulgar en clítoris. Me arqueo, entra el dedo en mi coño chorreante. Muerdo labios, gimo bajo. Acelera, folla mi chochito con dedos. El placer explota, me corro fuerte, ella tapa mi boca con beso.

Mis manos no paran, le recorren muslos, tripa, tetas, pelo. Le bajo bragas bajo el vestido, sonrío pícara. Me arrodillo, cabeza bajo falda. Oscuridad caliente, olor a coño excitado, irresistible. Manos en sus muslos traseros, besos subiendo por dentro. La hago esperar, tiembla. Se apoya en pared. Agarro nalgas duras, lengua en labios hinchados. Se estremece, piernas abiertas lo que las bragas bajadas permiten. Nariz en vello rubio, lamo jugos salados. Acelero lengua, dedo reemplaza, otro sube a teta bajo sujetador. Boca en clítoris, chupo, penetro con lengua, follo con dedos. Su cadera baila rápido. Levanta falda, agarra mi pelo, gime ahogado. Se corre, chorro en mi boca.

Me levanto, me limpio labios. Me besa con ganas, se arregla rápido y sale. Yo tardo, compro el vestido y un top. Ella cobra, sonrisa caliente. ‘Gracias, te meto la tarjeta del tienda’. Detrás: ‘Clara: 06… Llámame ;)’. Salgo temblando, coño palpitando aún. Ahora, cada noche recuerdo su sabor, su calor. Quiero más.

Leave a Comment