Ay, chicas, no sé por dónde empezar. Llevo días con el coño palpitando solo de recordarlo. Soy Ana, 35 años, casada con Javier desde hace ocho. Siempre hemos sido abiertos, pero un trío… eso era un sueño loco. Vimos un anuncio en un sitio swingers. Un tipo experimentado, Miguel, ofrecía ‘iniciaciones’. Javier insistió, y yo, con el corazón en la garganta, dije sí. Intercambios por mail, llamadas, videollamadas… dos semanas de nervios. ‘¿Y si no me gusta?’, le dije a Javier. ‘Prueba, amor, y si no, paramos’. Acordamos una palabra segura: ‘rojo’. Los niños con los abuelos, sábado por la tarde. Miguel llega, alto, fuerte, sonrisa pícara. Yo con mi vestido negro ajustado, sin sujetador, pezones marcándose. ‘Hola, guapa’, dice, y me da dos besos. Huelo su colonia, masculina, me mojo un poco. Nos sentamos en el sofá, yo entre ellos. Javier nervioso, filmando con el móvil. Miguel roza mi muslo. ‘Estás preciosa, Ana’. Mi piel arde. Empieza a acariciar mis tetas por encima del vestido. Se me ponen duras al instante, como piedras. ‘Quítate el sujetador, pero déjate el vestido’, susurra. Me levanto, voy al baño, vuelvo con los pezones perforando la tela. Vuelve a tocarme, pellizca, y gimo bajito. La tensión sube, mi coño chorrea. Javier me mira, excitado. Miguel coge mi mano, la pone en su paquete. Joder, qué polla dura bajo el pantalón. ‘Tócala’, dice. La acaricio, crece. Javier hace lo mismo. Dos pollas en mis manos. El corazón me late fuerte, la razón se va al carajo. ‘Sácala, Ana, y pajeámela’. Obedezco, polla gruesa, venosa. La meneo, arriba abajo. ‘Ahora chúpala’. Me arrodillo, lengua en el glande, salado. La meto en la boca, succiono. Javier gime viéndome. Cambio a su polla, pero vuelvo a la de Miguel, nueva, adictiva. Olor a sexo llena la habitación, aliento entrecortado.
No aguanto más. ‘Fóllame ya’, suplico. Miguel me tumba, levanta mi vestido, sin bragas. Me abre las piernas, lengua en mi coño. Joder, qué bien lame, chupa el clítoris, mete dedos. ‘¡Sí, así!’. Me corro gritando, jugos por todas partes. Él se pone condón, entra de un empujón. ‘¡Qué apretada!’. Me folla duro, tetas rebotando. Miro a Javier, él se pajea. Otro orgasmo me arrasa, piernas temblando. Cambio posición, de lado, polla en el coño mientras me magrea las tetas. ‘Eres una puta cachonda’, me susurra. ‘Sí, fóllame como a una zorra’. Javier se une, pero se corre viéndonos. Miguel no para. ‘Ahora el culo’, dice. Lubrica, dedo primero. ‘¿Duele?’. ‘No, métemela’. Glande en mi ano, despacio. Duele un poco, pero placer loco. Toda dentro, folla mi culo, profundo. ‘¡Me encanta tu polla en el culo!’. Me corro anal, gritando. Monto encima, reboto, masturbándome el clítoris. Dos orgasmos más. Javier recupera, probamos doble: él en coño, Miguel en culo. Llena total, me vuelvo loca. ‘¡Sí, folladme las dos agujeros!’. Explosión de placer, gimo como poseída.
La chispa que encendió todo
Al final, arrodillada, pollas en la cara. ‘Córreos en mi boca, cabrones’. Javier primero, leche caliente en lengua. Trago. Miguel eyacula, chorros en cara, labios, tetas. Me unto, sonriendo viciosa. Sudor, olor a corrida y coño. Nos derrumbamos. Javier me abraza: ‘Ha sido brutal’. Miguel: ‘Volveremos’. Ahora, agotada, feliz, revivo cada embestida, cada corrida. Mi coño aún palpita. ¿Repetimos? Claro que sí.