Confesión caliente: Mi trío salvaje con un desconocido de 34 en el loft

Estaba en esta ciudad universitaria con mi amiga, celebrando nuestros 18 recién cumplidos. Martes por la noche, pero nos daba igual. Bebidas, risas, el alcohol nos tenía calientes. Entramos en un bar cutre cerca del hotel donde él se hospedaba, sin saberlo. Nos sentamos al lado de este tío bueno, unos 34 años, mirada de lobo hambriento. Pidió una cerveza, y yo le pedí fuego. ‘¿Fuego? Claro, salimos fuera’, dijo con voz ronca.

Los tres fumando en la calle, luces del bar iluminándonos. Él nos miraba las piernas, mi amiga con su vestido rojo ceñido, tetas grandes apretadas, labios rojos invitando a morder. Yo, más delgada, falda corta, piernazas y culito firme. ‘¿Qué celebráis?’, pregunta. ‘Mis 18 hoy’, dice ella riendo. ‘Y yo hace dos meses’, suelto yo, mordiéndome el labio. Sus ojos se encienden, pero nota la diferencia de edad, se corta un poco. Eh… nos reímos, coqueteamos. Ella se pega, roza sus tetas en su brazo. ‘¿Vamos a mi loft a jugar?’, propone ella. Él duda, pero va.

La chispa inicial y la tensión que estalla

En el loft enorme, vistas a la calle principal. Alcohol subiendo, nos acercamos a la ventana. Yo huelo su colonia, él se pega ‘sin querer’. Tensión… sus manos rozan mi muslo. Nos sentamos en el suelo, junto a la cama king size. Sacamos un juego de preguntas picantes. ‘¿Qué es lo más loco que has hecho?’, le pregunto. Él nos mira, sudando. Yo rozo su pierna a ella, él a mí. Preguntas suben de tono: ‘¿Follarías con nosotras?’. Silencio. Él explota: ‘Joder, sois increíbles, no aguanto más. Quiero tocaros, besaros’. Su mano sube por mi falda, bajo el vestido de ella. ‘¿Quieres?’, me dice. Asiento, beso sus labios calientes, lengua dentro, saliva mezclada.

Ella se une, lame sus labios mientras yo beso. Manos everywhere. Le bajo la cremallera, polla dura como piedra salta. ‘Dios, qué grande’, gimo. La acaricio, venosa, caliente. Él me manosea las tetas de ella, grandes y pesadas. Mi mano en su coño, empapado, bragas de algodón chorreando. Ella gime. Me arrodillo, engullo su polla de un trago, saliva goteando. Él tiembla. Ella se quita las bragas, olor a coño excitado me inunda. Me las lanza: ‘Huele mi humedad’. La huelo, me pongo cachonda perdida. Se desnuda, tetas enormes bambolean. Se pone a lamerle las bolas mientras yo se la mamo.

El polvo brutal, pasión sin filtros

Sus dedos en mi coño, cruje, dobla, clítoris hinchado. Gimo con la boca llena. Ella se quita todo, string aparte, se sienta en su cara. ‘Lámeme el coño’, ordena. Él lame, chupa su ano, ella se frota, jugos en su barba. Yo me levanto, cabalgo su polla. Calor abrasador, coño apretado tragándosela. ‘¡Joder, qué prieta!’, gruñe. Me muevo lento, tetas saltando. Ella se inclina, lame mi clítoris mientras follo. Lengua experta, siento el orgasmo venir. TiemBlo, coño aprieta su polla, grito: ‘¡Me corro!’. Ondas de placer, pierno temblando.

Ella baja, me besa con sabor a coño. Saco su polla reluciente, la asturbo. Él la quiere a ella. La pone a cuatro, come su culo carnoso. Escupe en la polla, la mete despacio en su coño. ‘¡Sí, fóllame fuerte!’, pide ella. Él embiste, cachetes resonando. Yo beso sus tetas, muerdo pezones. Ella se dobla, orgasmo la sacude, coño chorreando. Él sale, yo la asturbo furiosa. ‘Córrete en su culo’, digo. Grita, lechorreado chorros calientes en sus nalgas redondas, olor a semen fresco.

Nos reímos exhaustos, sudor pegajoso, olor a sexo everywhere. Nos tumbamos en la cama, pieles calientes juntas. Alientos cortos, besos suaves. Nos dormimos rápido, cuerpos enredados. Al amanecer, se va besándonos: ‘Gracias, chicas’. Sonrisa tonta, coño aún palpitando. Recuerdo esa noche como fuego eterno, deseo desatado sin remordimientos.

Leave a Comment