Confesión ardiente: Mi victoria desnuda en el concurso de camisetas mojadas y el sexo salvaje que siguió
Ay, chicas, aún me tiemblan las piernas al recordarlo. Estábamos en Airlie Beach, después de un viaje infernal por la costa australiana. La puta coche nos había jodido vivo: embrague roto, luces que no iban, calor de cojones en la tienda. Mi novio y yo, al borde del colapso. Pero llegamos al hotel, playa paradisiaca, … Read more