Confesión ardiente: Mi noche de pasión prohibida con Jero
Jero y yo nos conocimos por internet, puro azar. Charlábamos de todo, de la vida, de nuestras mierdas diarias. Él, tan tímido, con esa soledad que le comía por dentro aunque no vivía solo. Yo sentía su hambre de caricias, de piel contra piel. Compartíamos miedos, risas, y poco a poco, el deseo se colaba … Read more