Confesión: Atada bajo la mesa, mamando su polla mientras desayunaba
Ay, Dios… aún siento el calor en la piel. Esta mañana, como siempre, me desperté antes que él. Preparé los nudos yo misma, la cuerda áspera rozando mis rodillas. Él se levantó, me miró con esos ojos que me derriten, y dijo: ‘Atate’. Mi coño ya palpitaba. Primero el nudo en la rodilla izquierda, apreté … Read more