Confesión ardiente: mi mamada salvaje en el coche tras el té dansant
Uf, aún me tiemblan las piernas al recordarlo. Fue un domingo de finales de los 90, yo con mis cincuenta tacos bien llevados, en París cerca de la plaza de la Madeleine. Pasé por ese dancing de té dansant y vi a mis congéneres: tías como yo, quinquenarias calientes, con tacones de vértigo, medias negras, … Read more