Confesión ardiente: Cómo domé al lobo del bosque con mi coño hambriento
Acabo de levantar la cabeza, con la cara llena de tu jugo dulce, te miro sonriendo. Nos quedamos así un minuto, mirándonos. ‘Ahora, cabrón, me toca a mí’, te digo. ‘Si no estás demasiado borracho de mi leche’. Bajo de la mesa, mi falda cubre mi coño chorreante. Te pido que te levantes. Estás ahí, … Read more