Confesión ardiente: Cómo el deseo me consumió en Nochevieja

Era Nochevieja. La casa rebosaba de gente, risas, copas chocando. Yo, con mi vestido rojo ceñido, sintiendo ya el calor entre las piernas. Él apareció de repente. Alto, ojos oscuros que me taladraban. ‘¡Feliz año!’, dijo, acercándose demasiado. Su aliento olía a whisky, cálido en mi cuello. Sonreí, nerviosa. ‘Igualmente… ¿bailamos?’ Nos movimos pegados en … Read more