Confesión ardiente en el cielo: mi mamada salvaje al piloto sobre el Mont Blanc

¡Ay, Dios! Acababa de salir de mi consulta en Grenoble, sudando como una loca con este calor infernal. M. Clément, ese piloto guapo que me trata las muelas, me convence para un paseo en su avioncito. ‘Solo un ratito sobre las montañas’, dice con esa sonrisa pícara. Subo, y en cuanto despegamos, el bochorno me … Read more