Confesión ardiente: Perdí el control con un desconocido en la piscina de California

Dios, qué calor en este condo de San José. Noche eterna, pájaros chillando, yo sudando bajo la sábana. Me revuelvo, mis tetas resbalan pegajosas, mis muslos empapados. La resaca me martillea la cabeza. Me quito la sábana, manos en la piel húmeda. Me toco los pechos, los masajeo hondo, como untando aceite. Pinozones duelen al … Read more