Confesión ardiente a las 3 de la mañana: Cuando el deseo me devoró entera
Son las tres de la mañana. Estoy tirada en la cama, con los ojos como platos. Me acosté temprano anoche, reventada de cansancio. Ni siquiera me toqué, joder, estaba muerta. Y ahora… nada. Despierta como un búho. Javier duerme a mi lado, mi tío desde hace meses. Pero esta noche no se acostó conmigo de … Read more