Confesión ardiente: Mi apartamento embrujado me folló hasta el éxtasis

Uf, mudarme en pleno agosto fue un error… Sudaba como una puerca, mis tetas pegadas a la piel, el coño resbaladizo entre los muslos. Javier, mi amigo eterno, cargaba cajas en esa sauna. ‘¿Lo dejo en el salón, Carla?’, gritó. ‘Sí, gracias, guapo’, respondí, sabiendo que estaba colado por mí. Pero él… demasiado tierno. Yo … Read more